La literatura de
Faustino Desinach es fragmentada, atemporal, nostálgica, polifónica, capítulos
cortos, reducidos breves, casi amputados, directos, esenciales, punzo
cortantes, pero llenos de realismo sucio y cotidiano, se alimenta en las
paradas de buses, cantinas, viajes en trenes, entre mercados, moles,
hospitales, puteros, barrios citadinos y callejones sin salida, al final
hilados por la ambientación y de personajes sórdidos, solitarios, decadentes,
neuróticos y marginados.
“PERVERSOS”
Comentario por: Mario
Zaldívar, escritor.
La palabra SEVICIA significa crueldad extrema y con ese término
se defiende el idioma para informar a
los ciudadanos, acerca de los crímenes y otros sucesos que acontecen en nuestros
barrios y ciudades; sin embargo, los periodistas no usan esa acepción, aunque las escenas que narran están cargadas
de horror.
Existe un peldaño superior a la
sevicia: la agresión sexual; lo que podríamos clasificar como “sevicia sexual”.
Ya el divino marqués de Sade se había ocupado de estas prácticas y los
sicólogos lo encumbraron a la gloria de pionero de la disciplina, al lado del
magnífico Sigmund Freud.
Entre Sade y Freud explican más la
conducta humana que cualquier academia en pleno, con énfasis en el
comportamiento sexual de la raza humana y sus desviaciones.
Al hablar de desviaciones hay que tomar
en cuenta los valores morales, religiosos y familiares de cada sociedad, pues
lo que puede ser aceptado en África bien podría llegar a ser reprobable en
Europa o en América.
A pesar de esas singularidades
culturales, esos dos tipos – Sade y Freud – aportaron al conocimiento del ser
humano algunas cosas invaluables.
Tan solo los escritores se acercan a
estos monstruos de la conducta humana, porque el escritor trabaja con la
imaginación y con ella puede llegar hasta los confines de lo posible y lo
imposible. No en vano, Sade y Freud también escribieron mucho.
Cuando un escritor como Faustino
Desinach elabora una novela llamada “Perversos”, está trabajando a lomos de lo
que Sade y Freud escribieron tiempo atrás; no obstante, existe un filón
literario aún más comprometido con el legado del francés y del austriaco: la
ficción de la perversidad sexual.
Quien se haya informado acerca de este
tópico, sabe que la actividad sexual ejercida en la infancia pervive para
siempre y actuará sobre la conducta sexual del adulto; además, cuando esa
actividad sexual es perversa, las consecuencias son prácticamente incalculables
y de ahí resultan los agresores, violadores, psicópatas y asesinos de toda
laya.
Cualquier analista o crítico literario
sabe que cuando el escritor se adentra en este terreno, está pisando el
territorio más complejo de la naturaleza humana y conforme a ello, debe medir
sus pasos con suma cautela, comenzando por el uso del lenguaje, el cual debe
apegarse al tema con la crudeza que exige el desarrollo de los acontecimientos.
Flaubert trató la fogosidad sexual de
Madame Bovary con suma elegancia; siglo
y medio después ese vocabulario está totalmente superado.
Desinach utiliza un lenguaje
descarnado, como descarnada es la realidad que viven sus personajes, envueltos
en las agresiones más brutales.
Es posible que muchos lectores estén en
desacuerdo con el lenguaje directo de novelas como Perversos, pero lo que nunca
será reprobable será la honestidad del escritor, quien apuesta por la
coherencia entre los hechos y el lenguaje.
El subterráneo vivencial de los
individuos.
Todo ser humano lleva consigo un mundo
subterráneo que se niega a revelar; esa es la materia prima de la literatura y
a la vez, la piedra filosofal de los sicólogos; es decir, la zona fundamental
que explica el comportamiento de los hombres y las mujeres.
Hurgar en esa “ciénaga” es la labor del amanuense que busca la
explicación de nuestros actos más auténticos.
Las personas que se jactan de poseer
una existencia novelable deben estar pensando en su subterráneo vivencial, ya
que solo unos cuantos están llamados a ser héroes, mártires, genios o
descubridores.
Quizás en la mayor parte de los seres
humanos, solo su subterráneo vivencial tiene valor literario; el resto es
monotonía y sumatoria de tiempo sobre tiempo.
Faustino se ha colado en las aguas
negras de varios personajes: Julio César, Raquel, el fiscal y su amante, el
sacerdote, la madre y la tía de los primeros y hasta el mismo autor se revela
en fragmentos de cada uno de ellos.
El coraje del autor es admirable puesto
a prueba ante un argumento duro y exigente.
Puro realismo sucio.
El marqués de Sade creó una escuela
literaria que no es estilo, es crudeza y sinceridad; Freud – para mi gusto – es
más interesante como escritor de ficciones que como sicólogo.
Sade
fue vasto en la descripción de sus aficiones sexuales; Freud especuló con temas inéditos como la
sexualidad de los niños y el deseo carnal por la madre.
Los dos exploraron asuntos espinosos e
inéditos y el tiempo los consagró como pioneros en la comprensión de la materia
más oscura de sus congéneres.
Los novelistas que se aventuran en los
derroteros que iniciaron Sade y Freud saben que aún en los tiempos que corren,
se verán ante duros problemas antes de ser comprendidos y aceptados, mucho
menos esperar reconocimientos.
Los escritores como Faustino Desinach
carecen de autocrítica moral, lo que en otros autores significa autocensura y
limitación de la libertad creadora y en ese proceso, es necesaria una cuota
extraordinaria de coraje.
Eso se percibe en la novela Perversos.
Al escribir esto me siento relevado de
afirmar que la obra es buena o mala, recomendable o espernible, moralista o
depravada, culta o popular. Lo que sí cabe decir es que es saludable leer novelas originales que se salen de la
norma, del promedio, y se deslizan por la cuerda floja que la mayoría se empeña
en evadir.
Es importante rescatar un hecho
fundamental de la novela Perversos: al menos uno de sus personajes se salva a
pesar de la sevicia sexual que sufrió en su niñez: Raquel.
Este hermafrodita trasciende la
problemática, elige un destino superior, invierte voluntad y recursos en sus objetivos y se lanza a la conquista de un
futuro mejor.
Triunfa por su temple y limpia su
horroroso pasado, lo cual contiene una altísima dosis de calidad en el mensaje
literario.
Solo por esto la novela ya es digna de
leer.
Dentro del entramado general de la
novela, existe la sevicia sexual como telón de fondo; al lector le corresponde
hacer el trabajo de disección, para rescatar lo positivo entre el pavor que
rodea a todos los hombres.
Mario Zaldívar
13 diciembre 2015.
Los PERVERSOS personajes del
escritor
Comenta el escritor Juan
Ramón Rojas
Faustino Desinach ganó el Premio
Nacional Aquileo Echeverría de cuento con Balada clandestina (2011). Esta obra
fue publicada nuevamente por la Editorial Costa Rica en el 2015.
Balada Clandestina es parte de una
considerable producción literaria (narrativa y poesía) de este autor, cuya vida
profesional ha estado más inclinada al lado de la fotografía, disciplina en la
que también ha recibido merecido reconocimiento y participado en diversas exposiciones,
dentro y fuera del país.
Su más reciente producción, Perversos,
es una colección de relatos en los que vuelve, como en otras obras anteriores,
a los personajes que se mueven en una realidad cotidiana difícil, en un mundo
sórdido, en un estilo narrativo sobrio y sin rebuscamientos, que se ha
denominado “realismo sucio”, nacido en Estados Unidos en la segunda parte del
siglo pasado y que Desinach ha sido practicado en Costa Rica.
En narrativa es difícil hablar de
estilos puros. Se puede hablar de un eclecticismo, aunque al final predomine un
estilo determinado. Claro es que no siempre la o las teorías se ajustan a la
realidad del relato presente en las obras.
En este caso, son personajes con una
vida escabrosa en la búsqueda de una felicidad siempre esquiva o, cuando menos,
dudosa, en la que el éxito y el fracaso, el sexo y el abuso se complementan en
un “bajo mundo”.
Es posible, por lo tanto, que podríamos
estar hablando de “realismo sucio”, tal como lo han definido algunos autores.
Junto a sus volúmenes de relatos y de
poesía, Faustino Desinach tiene una novela, Efectos personales (2009), que también se podría ubicar dentro
del “realismo sucio”, con todas las anotaciones que se le pueda hacer a este
concepto (como dijimos antes), que se desarrolla en un triángulo geográfico
entre “Vesania”, país imaginario presente en alguna parte de su obra, Cuba y
Nueva York.
En Perversos (Ediciones Terbi 2015) se
entrecruzan escenas y personajes con Balada Clandestina, por ejemplo, como el
sacerdote sádico, la Tía mala, Pablo Morfo y otros, que por se mueven en un
mundo de marginación, a veces diabólico, como el hermafrodita que recibe
comprensión y apoyo de su hermano solidario, pero que sufre la perversidad de
un sacerdote josefino que no se guarda nada en sus insaciables y crueles
instintos.
Antihéroes, no convencionales en
público. Digamos no “normales”, aunque también se podría concluir que son la
norma en una sociedad excluyente, mojigata y represiva socialmente.
Con una vida privada que jamás nos atreveríamos
a aceptar como digno comportamiento público.
Escondemos nuestras miserias y
perversidades debajo de la alfombra o, si pudiéramos, en una caja fuerte y
haríamos desaparecer la combinación.
Junto a ese país imaginario, Vesania,
también es frecuente tropezar con lugares que igualmente se repiten, como el
Bulevar de los Infieles, tanto en Balada Clandestina como en Perversos y en su
obra poética.
Entre sus títulos de este más reciente
libro, están “Perversos”, “La Cueva de Floyd”, “Conversación con salmones
blancos”, “Amores Santos” y “El fiscal asesino”. En esta última, que ocupa casi
la mitad de sus 150 páginas, se puede tropezar con referencias muy concretas de
un sonado caso que sacudió la opinión pública, hace unos años, y que ocupó
titulares y páginas en periódicos y acogido con grandes espacios en los
noticieros de televisión.
Las de Faustino Desinach no son
historias o personajes grandilocuentes. Son personajes reales con sus vidas
truncadas y amores fracasados, como suele suceder, cargas que llevan con
envidiable estoicismo. Personajes que se mueven en el límite entre la
sobrevivencia y el abismo.
Abusados, marginados, excluidos, son
quienes pueblan su obra y que están presentes en Perversos. Son quienes
realmente han conocido el infierno en la tierra.
Como dice un personaje de Efectos
personales: “Porque solo hay dos maneras de conocer el infierno: una es cuando
sales a buscarlo y lo encuentras. La otra es cuando creces ahí dentro y
convives en él”.
Estos personajes han crecido dentro de
este infierno y Desinach los hace emigrar y nos lo presenta con toda su crudeza
y realismo posible, tal vez como no quisiéramos que lo hiciera.
Escritor y periodista Juan Ramón Rojas
26 Diciembre 2015
Sinopsis de Perversos
novela fragmentada en relatos
Estos relatos salvajes están basados en
testimonios de viajes a los bajos y oscuros recodos del poder, el sexo y el
crimen.
Secretos compartidos al oído de Pablo
Morfo por Raquel, su amigo de infancia, quien fuera sodomizado por un sacerdote
de la comunidad.
El narrador las escribió febrilmente,
mientras recorría bulevares y aceras de la geografía del circuito judicial
capitalino.
Pablo Morfo visita las escenas en cada
esquina de la ciudad donde se cruzan la lujuria y el crimen, para recrear
historias cotidianas que permanecen en la memoria colectiva de la sociedad
actual.
En cada relato el autor nos recuerda
que la violencia emocional ocurre, independientemente del género o el modelo de
relación.
En el último relato se recrea uno de
los crímenes más atroces conocidos en nuestro país, donde la víctima – en este
caso una mujer – fue sometida a los bajos instintos de un fiscal de la
República.
Comentario
Presentación del nuevo libro
de Faustino Desinach:
Balada Clandestina
Lunes, 01 de Agosto de 2011
18:56 | Escrito por Jorge Zúñiga C. / Zalonso89ster@gmail.com | | |
Actualizado (Lunes, 01 de Agosto de 2011 19:17)
http://www.clubdelibros.com/component/content/article/1-contenido/733-actividad-anterior-presentacion-del-nuevo-libro-de-faustino-desinach-balada-clandestina.html
El
viernes 29 de julio a las 7:00pm se llevó acabo la presentación del nuevo libro
del escritor y fotógrafo costarricense, Faustino Desinach, titulado: “Balada
Clandestina”, en el Colegio de Ingenieros y Arquitectos, lea aquí más sobre
esta presentación:
Como
dicen por ahí, “gracias a Dios, es viernes”, ¡para algunos!..., otros ese
viernes se vio lleno de presas y buses repletos de trabajadores que volvían
cansados luego de una semana ardua de trabajo. De presa en presa se llegó a
Curridabat propiamente al Colegio de Ingenieros y Arquitectos donde se
presentaría el escritor costarricense, Faustino Desinach, “Balada Clandestina”.
Con
un público muy selecto se dio por iniciada la actividad a las 7:35pm con
palabras del escritor y abogado , Jorge Méndez Limbrick, Premio Nacional
Aquileo J. Echeverría 2010 en novela, el cual dio una breve explicación del
libro, mientras, todo el auditorio reinaba un silencio donde solo los ruidos
claros de las cámaras de fotos rompían ese silencio.
Reviviendo la lectura
Sin
duda alguna la presentación de este libro sirvió para dos cosas, una de ellas
fue la presentación de un libro el cual no tenía nada que ver con ingeniería,
mas bien era un cuento-novela, y la otra fue que para el director del colegio,
el Ingeniero Miguel Golcher Valverde y otros ingenieros presentes, fue como
volver a revivir la lectura, ya que por su profesión no habían contemplado al
máximo su arte de leer. “Creo que con este libro me trajo de nuevo a la
lectura, pienso que es un muy buen libro, y cuando lo comencé a leer no pude
parar” dijo Miguel.
Luego
de la presentación del libro y además de ofrecer a los visitantes un
espectáculo de danza a cargo de, Danza Estudio Creativo, se procedió a una
recepción en donde se compartió con los presentes un refrigerio y las ya
famosas firmas de libros.
Al
acercarnos y consultarle al escritor sobre la presentación del texto y otras
cosas más, Desinach agradeció la presencia de Club de Libros por el aporte de
impulsar la lectura, no así fue el agradecimiento al Ministerio de Cultura y
Juventud a quién el autor dio un fuerte jalón de orejas, ya que el Ministerio
debería estar en presentaciones como estas, “Pienso que ustedes como entidad de
cultura y otras más dedicadas a esto, hacen el trabajo que el Ministerio de
Cultura debe realizar, se debería tener una casa cultural para nosotros, en
otras palabras, el Ministerio de Cultura es una burocracia”, dijo.
También
nos contó lo difícil de combinar la fotografía con la escritura, “se dan muchos
sentimientos encontrados, me apoyo tanto en la fotografía como en la
literatura, lo que no puedo escribir lo hago en foto, y lo que no puedo
fotografiar lo hago en literatura” comentó. El escritor Jorge Méndez Limbrick
comentó, “el libro posee un realismo sucio, hacia un concepto norteamericano, a
efectos especiales es un tipo de literatura muy diferente”.
Al
ser las 9:40pm la actividad llegaba a su fin, emprendía el regreso entre bares
y la fría noche de un viernes que el único calor, era la fiesta. En el regreso
rumbo a una ciudad tipo clandestina, nos topamos algunos romeros fieles a la
caminata, yo simplemente escuche esa noche una “Balada Clandestina”.
Escrito por Jorge Zúñiga C.
Faustino Desinach vuelve con
texto clandestino
MARTES, 02 DE AGOSTO DE 2011
12:58
ESCRITO POR EDUARDO MUÑOZ
(PERIODISTA.EDUARDOMUNOZ@GMAIL.COM)
Con
“Balada clandestina”, el escritor y fotógrafo Faustino Desinach continúa con su
obra enmarcada en el relato urbano josefino.
Con
un estilo directo, Desinach suma un activo más a su realismo sucio, como le han
llamado a aquel texto minimalista que con pocos recursos idiomáticos construye
sus relatos y el universo de sus personajes. Como él lo ha dicho anteriormente,
“le gusta decir las cosas como se dicen”.
Presentado
el pasado 29 de julio en el Colegio de Ingenieros y Arquitectos, el libro
irrumpe en el escenario literario con la historia de Vinicio y Berenice, cuyas
vidas se entrelazan para entremeterse entre el protagonista y sus vivencias,
que muchas veces rayan en alucinaciones psicóticas que lo atormentan.
La
presentación estuvo a cargo de Miguel Gólcher, presidente del citado ente colegiado, Laura Somarribas y Jorge Méndez Limbrik.
En
dicho acto, el grupo Danza Estudio Creativo, dirigido por Isaac Alemán,
presentó un espectáculo inspirado en el primer relato de la obra, llamado “Mi
Berenice”. Las fotografías, que se mostraron de fondo, eran imágenes
surrealistas de saxofones realizadas por Leo Troz.
NOVELA SUCIA O RELATO BREVE
La
novela “Balada clandestina” presenta a un personaje que, tras una incesante
búsqueda de lo que es verdaderamente esencial para su vida, tropieza con la
humanidad de Berenice. La mujer se convierte en su obsesión, al punto de que su
rumbo cambia para procurar cada día un reencuentro con la errática aparición de
ella, que camina como el viento en una tarde de diciembre.
“Me
parece que debe escribirse de lo que se conoce y de uno mismo cuando son
interesantes los movimientos que están alrededor. Y en la obra, juego con el
desdoblamiento de uno mismo y los del otro lado. Además, el personaje central
también tiene su parte de femineidad; es una licencia pura directa y única del
narrador. Es algo fuerte, pero era necesario”, agregó el escritor.
Por
la manera que está construida la narración, “Balada clandestina” no cabe en un
solo género. “Se puede leer como un libro de cuentos independientes o como una
novela, porque el hilo conductor de los personajes así lo permiten y, por otro
lado, se logra mantener dentro de realismo sucio”, dijo Desinach.
“La estructura narrativa del libro es simple;
por eso se emparienta más al relato que al cuento clásico, de la pincelada, sin
ahondar en detalles ni polemizar acerca
del bien o del mal. Es una literatura -hasta cierto punto- descriptiva y de un
narrador omnisciente, que no toma partido de los hechos narrados”.
“Nos acerca a mundos no imaginarios, sino muy
reales de la violencia, la prostitución, el sicariato, el tráfico de
estupefacientes, en un lenguaje minimalista. Son relatos que nos hacen un
llamado a la reflexión y que el autor
-no por ello- con un fino humor nos hace un guiño desde la primera hasta
última página”.
Faustino
Desinach ha escrito los poemarios que él mismo denominó el cuarteto obsceno:
“Itinerario sexual”, “Coffee – sex”, “El bulevar de los infieles” y “Puerto de
pasiones”.
En
1996, obtuvo el Premio Aquileo J. Echeverría por su obra “Primero de Mayo–Cuba
1996”. En el 2009, publicó su primera novela “Efectos personales”. “Balada
clandestina” estará a la venta en la Librería Universitaria (de la Universidad
de Costa Rica) y en el sitio en Internet de Librería Legado.
http://www.semanario.ucr.ac.cr/index.php/noticias/cultura/4221-faustino-desinach-vuelve-con-texto-clandestino.html
Balada Clandestina
Por: Montserrat Doucet
La
balada, de transmisión oral, era una composición muy antigua usada por los juglares en la época medieval y
que, con un lenguaje muy sencillo, narraba a historia de gente común y
corriente: presentaba acción dramática, diálogos, amor, dolor y emociones.
Balada
clandestina, la balada secreta del fotógrafo, poeta y narrador Faustino
Desinach, comienza con una interpelación al público al más puro estilo
juglaresco y no abandonará este tono a lo largo de las veintidós historias que
constituyen el libro, en las que el dramatismo, el amor, el dolor, las
emociones, se desbordarán hasta situar a la obra dentro de ese denominado
realismo sucio cuyo padre –señalado así por Bukowski-, allá por los años 30,
fue el escritor John Fante.
En Balada clandestina la acción se
nos presenta como si sucediera delante nuestro, una serie de fotografías en las
que será el ojo del lector - y no la cámara-
quién deba construir la historia, hermanado, así, el relato con la Historia
del Ojo de Bataille.
Porque Desinach nos regala sus historias
cotidianas sin cerrar, con un lenguaje sencillo y un mínimo de recursos
estilísticos, influidas por el realismo sucio de factura norteamericana; la
obra cuenta, además, con la originalidad del mundo que refleja y en el cual se
ubican los relatos: un país de la América latina donde las raíces indígenas
permanecen bien presentes. El ámbito mágico que trae consigo la lluvia, por
ejemplo, rinde tributo a la herencia hispanoamericana.
El amor en la distancia de Vinicio
y Berenice –una unión ancestral que se vive en presente-, los “siete muertos”
que acompañan al protagonista, los niños abandonados, el cementerio, Sor María
Romero, las prostitutas adolescentes, un
clérigo travestido, varios sicarios, la fotografía de la madre, el policía
proxeneta, Beatrice, dos cocodrilos, la coca, la guija, el océano Pacífico como
bello mar de fondo, los profanadores de tumbas, los sueños de Vinicio del Gato,
los fotógrafos de la playa, el asesinato de la “Tía Mala” a manos de dos menores,
el pastor que frecuenta prostitutas de doce años, la toma de París, Madeleine…
...
todo ello va cobrando forma en las páginas de forma sencilla y directa,
salpicado por la peculiar sintaxis del protagonista y también narrador de la
mayoría de las historias: Vinicio del Gato que, con su gorra de pelotero y sus
seis dedos en cada pie, encarna simbólicamente las dos Américas y encadena al
realismo sucio con el realismo mágico. Faustino Desinach siempre ha dicho que
su relación con la fotografía es de absoluta fidelidad, mientras que su
relación con la escritura es como la de una amante. Fidelidad y pasión:
precisamente eso, es lo que el lector encontrará en esta Balada clandestina.
Montserrat Doucet
En Aranjuez Madrid, España ,
10 de marzo de 2011
Enmarcados en el REALISMO SUCIO los relatos de Faustino
Desinach forman parte de la llamada
NOVÍSIMA LITERATURA COSTARRICENSE.
Por: Jorge Mendez Limbrick,
escritor
Pero,
¿qué es el “realismo sucio”? El realismo sucio en pocas palabras lo podemos
definir como: una corriente literaria surgida en los Estados Unidos de
Norteamérica en los años 70 y 80 del siglo pasado. Se trata de una literatura “minimalista” en
donde el autor con el menor número de elementos idiomáticos va construyendo su
narración y su mundo.
Por
lo general su temática es una temática descarnada, “de los bajos fondos”, una
temática “visceral”. Aunque también encontremos elementos mágicos y fantasmales
y a veces se atisben la esperanza y el amor.
Asimismo,
los autores de esta tendencia literaria prefieren que el “entorno” narrado sea
el sugerenteantes de describir emociones y que su autor en BALADA CLANDESTINA
lo hace a cabalidad.
Su
estructura narrativa – la de BALADA CLANDESTINA- es simple por eso se emparienta más al relato
que al “cuento clásico”. La estructura de “Balada Clandestina” es del relato
corto, de la pincelada sin ahondar en detalles ni polemizar acerca del bien o del mal. Es una literatura
– y hasta cierto punto- descriptiva y de un narrador omnisciente que no toma
partido de los hechos narrados.
BALADA
CLANDESTINA está estructurada en 5 partes: “Relatos. Primera parte. Berenice y
que a su vez se subdivide en los relatos: Migraña. Fatiga. Ultima noche.” El personaje principal de RELATOS, está
caracterizado por ser un personaje apático que no espera sorpresa ante la
realidad que lo rodea. Lo único que lo mantiene “a flote” es el amor a
Berenice.
Es
cierto que esta primera parte el lector se encontrará con cierto aire
melancólico y poético como la escena de la danza de los paraguas ante la lluvia
pero, no por ello el autor - conocedor
de los conceptos de realismo sucio- se apartará de esta corriente literaria.
La
segunda parte del libro: “Los niños y la tía mala”. Desinach con una fina psicología entra a ese
mundo infantil de crueldad y violencia pocas veces narrado en nuestra
literatura nacional. Los relatos: “Cementerio”, “La tía mala”, “Barrio México”,
“No hay otra opción”, “María motetes”, son relatos descarnados y crueles pero,
al mismo tiempo no dejan de ser narrados con cierta jocosidad por el autor como
es el relato de “No hay otra opción”.
La
tercera parte del libro: “El gran escape”
está formado por los relatos: “Una mujer sobrevuela el corazón de un
hombre”, “Campamento”, “Hay alguien más”
que siguiendo los lineamientos del realismo sucio abarcan varios temas:
desde las relaciones de pareja hasta el tráfico de estupefaciente en las
playas.
La
cuarta parte del libro que se titula: “Cocaína”
forma los relatos: “Sicarios”, “Berenice”, “Esquina cantarrana”, “Par de perras”, “Conversación con
cocaína”, “Travesti”, “Salimos de
pesca”, “Los tigres del norte”. De temas variados desde el relato violento del
sicariato (hechos públicos y notorios)
hasta el mundo de los travestis (en ocasiones tapado por una sociedad
mojigata) el autor expone el tema con franqueza e ironía.
La
quinta parte del libro Baladas pendientes, está formado por los relatos: “Con
forma de gato” y “Vidas pasadas” al igual que todos los relatos del libro
BALADA CLANDESTINA son relatos de humor negro el primero y de sorpresa el
segundo.
BALADA
CLANDESTINA es un libro de relatos que
nos acerca a mundos no imaginarios sino muy reales de la violencia, la
prostitución, el sicariato, el tráfico de estupefacientes en un lenguaje
minimalista. Son relatos que nos hacen un llamado a la reflexión y que el
autor - no por ello- con un fino humor
nos hace un guiño desde la primera hasta última página.
Por: Jorge Mendez Limbrick,
escritor
26 de marzo del 2011.
EL ESCRITOR
Y SU CIUDAD
EFECTOS PERSONALES.
NOVELA
Por: Mario Zaldívar,
escritor.
Alguien
dijo que la novela de Faustino Desinach se encasilla es algo que va tomando
forma bajo la categoría de “Realismo sucio”, lo cual me parece bastante
acertado si tomamos en cuenta sus antecedentes poéticos, donde ya se respira
una atmósfera de corrupción, de lujuria, de injusticia y de pesimismo
colectivo.
Para
estos escritores el “espacio-ciudad” adquiere una trascendencia extraordinaria,
que tiene antecedentes en la anónima New York de John Dos Passos, en la
lujuriosa Habana de Cabrera Infante, en la mágica Macondo de García Márquez, en
la fluvial Santa María de Onetti, en la sureña Yoknapatawpha de Faulkner, en la
melancólica Buenos Aires de Borges o en la fantasmal Comala de Rulfo.
En
todos estos casos, la ciudad y sus vicios-los vicios extremos sobre
todo-influyen sobre el perfil sicológico de sus personajes y, desde luego,
sobre el estado de ánimo del lector.
Cada
lector podrá sopesar la relevancia de Vesania, nombre sospechoso de la ciudad
de San José en la novela de Desinach, para reconocerse en ella e identificar a
los personajes que merodean sus esquinas, a los delincuentes de cuello blanco,
a sus curas ambiciosos y a los periodistas sacrificados por las balas de los
sicarios. En el fondo, no es importante comparar a San José con las sagradas
ciudades de la literatura latinoamericana del siglo XX; lo relevante es
contribuir a delinear una identidad literaria de San José como tarea colectiva
de una generación de escritores que quiere decir algo mediante los actores y
características de la ciudad. En este aspecto la novela de Desinach aporta una
obra interesante a la corriente del “Realismo sucio”, cuyo contenido ya
requiere de un análisis más profundo.
MARIO ZALDÍVAR, escritor
De los “Efectos Personales” a
los efectos sociales
POR: Emma Durán Antropóloga /
Arqueóloga - UCR
Bien
lo advierte al autor al inicio del libro, cualquier similitud con algún país en
particular es solo un accidente. Sin
embargo, casi sin querer nos remite a lugares que alguna vez conocimos en los
libros o en las fotografías de nuestros abuelos o sencillamente porque hemos
estado en ellos.
Vesania,
se nos hace un país donde los recuerdos aparecen como si fueran noticieros de
la televisión o el periódico y no
podemos evitar creer que la historia del asesinato por sicarios del periodista
Alto Voltaje y el uso irregular de los dineros de la estación Radio Maguita,
dirigida por Profesor Conductor, fue noticia hace algunos años y que don Hombre
Pescado, mencionado en el libro, parece
estar cobrando vigencia actualmente.
Y
como, si no bastara la corrupción en las entrañas de las instituciones que
lideran, salta desde las mismas páginas del texto uno de los mayores crímenes
humanos: la prostitución infantil y trata de blancas.
Es
aquí, donde la reflexión en cuestiones relacionadas con la llamada decadencia
moral y la ausencia total de
insensibilidad humana nos remite a una sociedad que parece estar en estado
crítico, casi en coma y de la cual todos sus personajes son responsables.
Probablemente, Vesania siglos atrás, fue un país construido por
gente que formó su identidad a base de trabajo, honestidad, lealtad y todos
aquellos valores que suelen llamarse también reguladores culturales, cuya
finalidad es la de construir una serie de relaciones armoniosas y simbióticas
entre sus miembros.
Requisito
indispensable para el proceso social que en forma de espiral crece en términos
positivos para su bienestar. En general, estas sociedades humanas no están
exentas de conductas que ante nuevos
códigos de comportamiento con los cuales muchos no estarían de acuerdo,
terminan por legitimar actitudes que en aquellas épocas fueron castigadas
severamente.
En
qué momento esta espiral se tornó lúgubre, basta pensar que tal vez tiene mucho
que ver con la gente que duerme en las calles, con los niños que piden limosna,
con una educación en la casa y la escuela que ya no educa. O quizás, con un sistema político y religioso
putrefacto.
Corresponde
a una subcultura de lo corrupto que es parte legítima de la cultura oficial o
dominante, la que se supone está
regulada y debe funcionar adecuadamente para el mantenimiento del equilibrio de
los componentes sociales.
Debe
ser así porque de otra manera reñiría con lo establecido y supuestamente
regulado por la religión oficial y el Estado.
De
esta manera, ante el resto de la sociedad, la corrupción no es corrupción, la
prostitución infantil fue un hecho aislado y fácilmente controlable, así como
los demás padecimientos de Vesania.
Para
Pablo Morfo y Tony Fernández, que más parecen ser dos perspectivas, y los demás
personajes, su protagonismo en la novela los convierte en parte de una cultura
colectiva inexplicable para la mayoría, en la
que cada uno de ellos se busca a sí mismo sin encontrarse, desperdigados
entre sentimientos de angustia y frustraciones.
Con
esta reflexión y contraviniendo lo recomendado por el autor, nos daremos la
libertad de suponer que tal vez y solo tal vez, la delgada línea que divide la
realidad de la imaginación ha desaparecido para llevarnos al convencimiento de
que lamentablemente, son historias de todos los días. Y que corresponden a una
Costa Rica que no reconocemos o nos negamos a hacerlo.
Emma Duran Mora
EFECTOS PERSONALES, novela
Por: J. Méndez-Limbrick, escritor.
¿Qué
es literatura y qué no lo es?
¿Qué
es una novela?
Pienso
que contestar a lo anterior es difícil. Quizá la aproximación más justa de lo
que es una novela – y así lo pienso yo- es la definición que escribe Witkiewicz
en el prólogo de “su” “Insaciabilidad” obra maestra de principios del siglo XX:
“... una novela puede ser cualquier cosa, independientemente de las leyes de la
composición, empezando por una aventura psicológica presentada desde el
exterior, hasta algo que se acerca al tratado filosófico o social”:
Pienso
– sin temor a equivocarme- que Efectos Personales de Faustino Desinach se
enmarca dentro de este concepto de literatura de Witkiewicz.
Efectos
Personales es una novela visceral y ambiciosa quizá no tanto en su estructura
pero sí en lo narrado, en donde la obsesión principal del protagonista es el
sexo que se consume y renace de sus propias cenizas una y otra vez como el Ave
Fénix.
Además,
en el relato confluye un testimonio sin hipocresías
de las relaciones de parejas en nuestro entorno social y quizá este sea el
mayor mérito de la obra: la sinceridad del protagonista o los protagonistas.
Efectos
Personales rompe con los moldes “clásicos” y “añejos” de la literatura nacional
y se acomoda definitivamente a las nuevas corrientes de los novelistas
costarricenses de novela negra, de novela urbana y “realismo sucio”.
J. Méndez-Limbrick.
Esta novela la han ubicado
como integrante
del movimiento llamado
"Realismo sucio".
Por: Benedicto Víquez G.
Escritor y critico
En
la misma novela el narrador dice: "Narradores en imágenes, ahí es donde
está la belleza del realismo sucio de las cosas y del ser humano".
Tendríamos
que entender que existe un realismo limpio.
Tal
vez el nombre no sea feliz.
Pienso
que es una modalidad diferente de enfrentarse a la misma realidad y crear la
obra literaria a partir de ella.
El
arte en general y la literatura en particular tienen la libertad, propia del
creador, de escoger qué partes, tonos, claroscuros, matices, de esa realidad
para configurar su obra.
De
esta visión propia del autor surgirá una obra descarnada, tremebunda,
desgarradora, u otra positiva, llena de imágenes bellas y ambas podrían ser
literarias si el manejo del lenguaje y otros elementos es el adecuado.
Ya
el naturalismo como movimiento literario, en el pasado, se encargó de mostrar
el lado feo de la realidad y los autores contemporáneos vuelven los ojos hacia
una realidad que la sociedad burguesa y la historia oficial tratan por todos
los medios de ocultar. La novela tiene un rasgo del que poco se ha teorizado y
éste es "lo privado".
La
épica se dedicó por completo a la vida pública, lo que todos sabían, lo dicho,
lo expuesto y quizás podríamos afirmar del mundo oficial pero la novela tendría
la oportunidad de fundamentarse en ese mundo desconocido, oculto y siempre tan
importante como es lo privado.
No
sólo en cuanto a los personajes se refiere sino a la historia.
El
buen novelista siempre encuentra la forma de contar, narrar sobre mundos
privados, desconocidos, inventados pero terriblemente reales.
Ese
mundo subterráneo, lleno de pasiones, descarnado, sádico a veces, terriblemente
violento es el que descubre y recrea esta novela: Efectos Personales.
Es
como si se abriera esa valijita y comenzaran a salir toda clase de imágenes que
algunos no quieren ver o desearan ocultar o simplemente mirar para otro lado.
Por ello, creemos que el personaje fotógrafo y aficionado a las mariposas Tony
Fernández, en sus estadías en San José de Costa Rica y Nueva York, disfruta
revelando sus imágenes en ambos sentidos.
Es
cierto que nuestra sociedad es violenta y eso muy pocos podrían negarlo y que
se tiende a empeorar cada vez más.
Pero
lo que sorprende y quizás llama más la atención es tropezar con personajes
corrientes, jóvenes, de clase media, estudiantes universitarios y hasta
profesionales como protagonistas de ese desenfreno sexual, esa violencia
desmedida e inhumana a que voluntariamente se introducen.
El
sexo por el sexo mismo.
No
importa cómo ni con quién.
La
vivencia de la violencia sexual hoy y mañana... no importa.
Pero
no nos asombra por falso, pues no lo es.
En
esa lucha por alcanzar el éxito, medido en poder, no se escatiman medios.
Así
desfilan por la novela las historias más crudas, desde la muerte de Parmenio,
la violación del joven en la sabana, el maltrato y abandono de hijos y madres a
la miseria, el asesinato de una joven que rechazó a un viejo sádico, por manos
de él, la venganza de su hijo contra ese mismo viejo que era su padre, la violación
de un menor por un soldado de la marina, etc.
Todas
estas imágenes narradas son un testimonio que no podremos ocultar.
No
más al comienzo de la novela cuando Aurora lleva a Pablo Morfo a la iglesia
católica y el padre baña a Pablo con agua bendita, comienza un soliloquio que
es de antología.
Morfo
le da gracias a Dios pero de qué manera.
Dejo
al lector en suspenso con el fin de que lea la novela y pueda experimentar ése
y otros pasajes importantes de la misma.
Está
en la página 62.
(Entonces
Pablo cayó arrodillado y con la frente rozando el mosaico. Se le escuchó decir
la gran oración… ¡Gracias Dios entonces en honor a la verdad! ¡Gracias Dios
porque nunca me ha faltado nada de nada!
¡Gracias
Dios entonces por mi salud! ¡Gracias Dios entonces, por mi Bendita Verga y
leche que preña sueños! ¡Benditas las Tetas de Isabel! ¡Benditas las Vaginas!
¡Bendita
sea la habitación de Catalina y Rivelina! ¡Benditas las casas de Bisexuales y
Multisexuales! ¡Bendita sea la casa de Puchos! ¡Bendita Las Gatitas al sur de
la Caja!
¡Bendito
sea el Café Chelles! ¡Bendita sea La Calle de la Amargura! ¡Benditas Las Salas
de Ambiente! ¡Bendita La Casa Kamelot! ¡Alabado seas Dios mío! ¡Benditos mis
acompañantes a los benditos refugios del pecado!
¡Santos
los hijos de mis hijos! y ¡Santo sea yo…! Ya ves Dios y todos que decían que yo
no creía en ti y que tampoco te daba gracias por tus bendiciones… ¡Gracias mi
Dios…! ¡Santos Gatos!!! ¡Santo Garfield!!!…)
Ahora
bien, cabría preguntarse, los personajes son felices, se realizan plenamente.
Mi respuesta es no.
Y
la novela es explícita no solo en el lenguaje directo, sin tapujos para
describir las escenas más violentas de sexo, como para señalar imágenes de
frustración, impotencia, fracaso, y sobre todo de soledad, tal y como muere el
personaje Tony Fernández en un hospital.
La
novela abre un abanico de respuestas a la violencia actual ejemplificada en el
sexo y las drogas pero sobre todo en la impotencia del ser humano para resolver
ésas, sus propias limitaciones en esta sociedad materialista.
Por: Benedicto Víquez G. Escritor y critico
FAUSTINO DESINACH
O EL SEXO COMO ESTRATEGIA
Semanario Universidad de
Costa Rica,
Junio 1,999
Por: Carolina Sanabria Sing
Itinerario
sexual es lo que pretende ser la primera parte del tríptico que muestra el
artista y fotógrafo freelancer Faustino Desinach ya no desde el campo de las
imágenes visuales que le mereció en 1996 el Premio Aquileo Echeverría, sino
mediante la incursión esta vez desde un lenguaje diferente: el de las imágenes
verbales.
A
primera vista y quizás también a segunda-, el poemario resulta desconcertante
o, más bien, como Desinach mismo lo reconoce, terriblemente violento. De manera más precisa, es violente en tanto
supone la liberación del deseo mediante la palabra (sin olvidar los dibujos del
autor que forman parte del libro), lo cual riñe con el placer estético al que
tradicionalmente se asocia un libro de poemas.
Para
todo lector es imperativo conocer la coyuntura en que ha sido escrito cualquier
texto y éste en particular responde a los inicios de los años noventa en Nueva
York por razones de oficio de su autor, quien, ante la angustia existencial que
supone la conciencia del saberse lejano a ese claustro entrañable en términos
de Freud- que es su país de origen a la vez inmerso en otro mundo desconocido
cuya belleza a veces se toma incluso amenazante, parte del eje de la sexualidad
para estructurar desde los cuatro puntos cardinales –más una introducción a la
que llama punto cardinal cero- esta su primera colección poética.
El
libro es, como diría Baudrillard, intensamente obsceno en su simplicidad. Pero también es obsceno en el sentido
tradicional del contenido sexual, en tanto texto transgresor y provocador.
El
sexo en estado puro, desprovisto de todo ritual de seducción, muy próximo, casi
virtual, (con) fundido con su representación. Como la pornografía, detalla
imágenes eróticas de manera explícita, con un alto grado de fidelidad hasta
donde ese arbitrario y limitado sistema de signos que es la lengua lo permite.
Exceso,
pues, de verdad y precisión, abunda en la alucinación del detalle con respecto
a su punto de referencia (al grado tal de que, para sostener los efectos de
precisión que se detallan en el contenido, el poemario debió quizás haberse
intitulado algo así como Geografía del deseo.
Esta
exactitud del contenido sexual corre paralela con la sociedad de los media que
moldea a sus receptores como ante lo que normalmente se ha mantenido oculto,
bajo algún tipo de represión (de ahí también, en parte, su violencia).
Se
pone en escena la cultura del cuerpo, más aun, la representación de su
deseo. Desinach lo sabe y se complace y
juega con eso.
Se
anulan así las apariencias y todo –desde el cuerpo hasta el espíritu- se
despoja de las vestiduras para tomarse visible.
En
una palabra y, volviendo una vez más a, fin del secreto.
Pero toda esta descripción de
detalles no parece responder más que a la creación de un mecanismo de refugio ante
la desconsoladora soledad que lleva implícita la estancia en una de las
ciudades más cosmopolitas del mundo en donde la gente “cree ser feliz”.
Esa
misma ciudad que precipita la búsqueda del goce –por parte de este extraño
(extranjero) que no resulta ser otro sino el autor- mediante la elaboración de
diversas imágenes sensoriales relativas a lo visual –que van desde la simpleza
de señales e tránsito como “one way” o “subway”, hasta las magistrales obras
pictóricas de Van Gogh o Modigliani-, a los colores los recurrentes azul y
gris-, a los sonidos el canto de los pájaros, la música de Strawinski-, a los
sabores –la sopa, el vino, galletas-, pero ante todo a la sexualidad.
No
una sexualidad cualquiera, claro, sino descentrada, abierta, múltiple, que se niega
a reducir toda su riqueza de posibilidades a un solo sexo, según se aprecia en
la referencia al entorno en un paisaje del último de los puntos cardinales.
Más aún, el sexo, en la obra de
Faustino Desinach, se lleva al límite sublime donde se purifica, a la vez que
aparece como el resabio de humanidad del habitante solitario perteneciente a
las frías urbes hiperdesarrolladas e hipercomunicadas paradójicamente sólo
mediante las telecomunicaciones y no las cartas, destinadas éstas a no obtener
respuestas, condenadas al silencio.
La
crisis de sentido en la gran ciudad deviene, inconmesurable, en una
violenta soledad. Solo queda el fracaso de las rosas y el sexo
como estrategia posible.
Por: Carolina Sanabria Sing
HOMBRE ITINERANTE
A TRAVES DEL BOULEVAR
Por: José María Zonta, poeta
Está
claro que los poetas no van a rendirse, que seguirán convocándonos cualquier
noche de fin de noviembre para asistir al rito de presentar su más reciente
animal cazado, su más reciente viaje a planetas lejanos, su más genuino acto de
amor, su señal de vida, su diario, su mapa. Venimos y el poeta nos muestra lo
que es capaz de hacer con sus manos: cavar hasta el fondo de la tierra y sacar
animales luminosos, o alzarlas muy alto, y bajar con frutos del árbol, y
nosotros quedamos, francamente maravillados, no sabemos si es una bendición o
una maldición, la confusión a veces recorre al público que escucha al poeta
como un sacerdote recitando sus oraciones, varias personas murmuran que no
entienden, otras asienten simulando que entienden.
¿De
qué sirve leer un libro como este sin un vaso de vino, sin una noche lluviosa,
sin una canción de Bob Dylan, sin una cuadro de Dalí, sin los animales del
cuerpo inquietos, sin la humedad tomando forma, color, perfume? De nada.
El libro es prueba documental de que
el arte puede ser un territorio para decir la verdad, para experimentar nuevas
armas que tal vez no definan la guerra, pero sí la alarguen a través de la
noche, de que el amor puede ser un espacio para convertirse en animal, en
instinto, en humano prehistórico, sin modales, sin educación, sin apariencias.
El libro dice la verdad donde todos
acostumbramos mentir, señala donde todos acostumbramos mirar para otra parte,
denuncia donde nosotros disimulamos, muerde donde nosotros lamemos con
desagrado, y finalmente muere con dignidad donde nosotros seguimos viviendo con
deshonor.
No hay dulzura en esta poesía de
Faustino, no hay formalismos, ni tiempo para limpiarse la boca con una
servilleta mientras se lee: no, el libro tiene la boca sucia, las manos
manchadas con la sangre de un crimen reciente, las piernas en fuga y los ojos desbordados.
No hay buenos modales en este libro
de Faustino, ni uñas limpias, ni caras lavadas ni ropa planchada: todo lo
contrario, hay un cuerpo, el suyo, el mío, el nuestro, viviendo urgentemente
antes de que venga la muerte o la gratitud o la renuncia, a sacarnos del juego.
El libro “camina por el lado salvaje”
de la vida, como la canción de Lou Reed, está casi siempre frente a una ventana
con bulevar sin saber si lanzarse o dar otra oportunidad para el invierno venga
y diga algo que realmente valga la pena, signifique, nos reivindique.
Señores y señoras, el libro tiene
una pistola en la sien y yo todavía no sé en cuál página apretó el gatillo y en
cuál página resucitó en un callejón de San José.
El libro es una canción, dura,
callejera, húmeda, rota, gris, que cuando amanece sonríe y dice un nuevo día
para seguir adelante, para salir a caminar entre los enemigos, para sobrevivir.
Todos conocemos a Faustino como
fotógrafo, como ser humano, como amigo, como nómada, pero ahora lo conocemos
como un tipo realmente peligroso, nocivo, malvado, o sea, un poeta.
Ahora
Faustino se quita la máscara y vemos el monstruo de la poesía, el verdadero
traidor que hemos amado todos estos años. Ahora vino la Poesía y lo bendijo y
lo maldijo al mismo tiempo, lo convirtió en este hombre opulento dueño de todo
y en este mendigo carente de todo.
Faustino es hoy un ser humano más
roto, más desangrado, más cercano a la humillación, a la música.
Faustino es hoy un desertor, un
paria, un loco que escapa del sanatorio, se quita la camisa de fuerza, ataca a
la enfermera, desprende la aguja del tranquilizante, rompe la ventana y huye.
Tengo una profunda piedad por él,
sólo comparable con el profundo amor y la enorme dignidad que me inspira.
Cuando leí el libro me volví sordo a
cualquier sonido que no fuera una canción de Bob Dylan, sobre todo a aquélla
que dice:
“Si
no fuera por ti muchacha, no podría
encontrar la puerta/ no podría ver ni/ siquiera el cielo, estaría triste y
abatido/ si no fuera por ti./ Si no fuera por ti muchacha/ Yacería despierto
toda la noche/ Esperaría la luz del día/ para que brillara aquí dentro/ pero
eso no sería distinto/ si no fuera por ti./ Si no fuera por ti/ mi cielo se
derrumbaría y la tristeza se agolparía./ Sin tu amor ya no conseguiría
nada/ estaría perdido sin no fuera por ti/ sabes que es cierto./ Si no fuera
por ti, el invierno no tendría primavera/ no podría oír cantar al petirrojo/ no
tendría idea de nada/ y en cualquier caso nada sería verdad”
Y eso es este libro de Faustino,
es cierto, es verdad, es duro, es simple como un movimiento del cuerpo cuando
hace el amor y no está amando pero lo intenta una y otra vez.
Juraría que este libro dura una
tarde, o un invierno, o una mirada, o una flor, o una camisa en el suelo, o una
ventana, o un disparo en la calle. Este libro tiene otras medidas del tiempo,
no se puede leer en segundos o minutos, se debe leer en el tiempo de las manos,
las bocas, las floristerías, las enaguas, las botellas, los amaneceres, las
pieles y todos esos seres que forman bulevares a través de la vida, como si
fueran baldosas.
En
el libro hay un tipo condenado a la silla eléctrica que escribe su última
carta, hay un apache que atisba al hombre blanco, hay un asesino, hay un sujeto
que ama a su mujer hasta medianoche y después se convierte en un desconocido.
En
el libro hay un tipo que se sujeta la cabeza sentado en la calle y todos pasan
y nadie le ofrece un cigarro, ni le pregunta si está bien, ni le pone una mano
en el hombro para transmitirle un poquito de calor.
No,
ese hombre al final del día tiene que levantarse y regresar solo a su casa a
calentar las sobras de la sema
na
pasada, entonces de camino se encuentra a una mujer, no importa si es negra,
blanca o amarilla, si es santa o prostituta, firmaría una teoría que afirme que
todas las prostitutas con santas y no hagamos viceversas, y sencillamente se la
lleva, le ofrece una botella, una ventana, una cama, una refrigeradora blanca
vacía de comida llena de frío, y ella que no podría estar más sola o más loca
le dice que sí, y lo sigue, lo acompaña, lo rescata y lo pone a salvo en su
propio caos, en su propio invierno, en su innegable sufrimiento. Mientras se
atraviesa el libro alguien pone un disco, no un compacto, o más bien un elepé y
suena Jim Morrison:
“Días
extraños nos han descubierto/ días extraños nos han buscado y encontrado/
destruirán nuestras pequeñas alegrías/ tendremos que seguir el juego o
encontrar una nueva ciudad./ Ojos
extraños llenan extrañas/ habitaciones/ voces transmitirán su aburrido
propósito/ la anfitriona hace muecas/ sus invitados duermen hartos de pecar/
escúchame hablar del pecado y sabes que es así./ Extraños días nos han
encontrado/ Y durante sus extrañas horas/ agonizamos solos/ cuerpos confundidos/
recuerdos maltratados/ mientras corremos desde el día/ hacia una extraña noche
de piedra.”
Y hacia allí corre el libro como un
caballo demente: hacia la noche, la madrugada, la oscuridad, las ventanas.
Porque las ventanas juegan un papel muy importante en estos poemas, casi
afirmaríamos que sin ventanas no habría poemas pero también que sin estos
poemas no habría rosas.
Volvamos, volamos, al principio,
dije algo así como que de qué vale leer este libro sin una ventana, sin una
vela apagada a punto de encenderse sola o encendida a punto de apagarse sola,
de un poco de frío que surta efecto en los senos más cercanos, unas gradas que
suenan cuando las subimos, y sin una mujer? Pues de nada.
Creo que también dije algo así como
que el libro maldice donde nosotros callamos, golpea donde nosotros rozamos,
grita donde susurramos, se vuelve loco donde nosotros nos comportamos con
cordura, con normalidad.
En la penúltima hoja hay un radio,
que transmite una canción desde hace doscientos años, es de Franco Battiato y
dice:
“Pero
el animal que llevo dentro/ no me deja vivir feliz nunca
se
toma todo también el café/ me convierte en esclavo de mis pasiones
y
no se rinde nunca y no sabe esperar/ y el
animal que llevo dentro te ama”
El libro es una serenata de un
borracho, frente a un balcón, y cuando parece que la mujer está a punto de
salir, de saludar, de lanzarnos un beso, alguien apaga los sentidos, la
realidad.
Y al final del ritual, después del
vinito, los bocadillos, cuando hay, todos nos vamos, el lugar queda solo,
vacío, apagado. Al poeta el alma le queda sudorosa de alegría, y entonces hace
un gesto de recuperar una verdad que estaba allí y ninguno vio. Y todo vuelve a
comenzar.
José María Zonta
Infidelidad y poesía Dennise
Duncan
La República, 30 Noviembre
2000.
Faustino
Desinach presentó su poemario “El bulevar de los infieles”, un recorrido por
detalles que no se ven fácilmente.
“De
este lado del bulevar de los infieles crecen las esperanzas como crecen los
cuervos y te sacarán los ojos durante las 24 horas del día”.
Este
es uno de los poemas de “El bulevar de los infieles”, poemario que Faustino
Desinach presentó a inicios de semana.
Su
idea es reconstruir por partes lo que es el bulevar de San José, las
situaciones que se esconden entre la gente que transita por la avenida central.
“El bulevar es esto, gente
caminando, transeúntes, mendigos, niños usados por sus familias para pedir
dinero”, explica Desinach, y señala, en medio bulevar, a un niño en silla de
ruedas y con un tarro de monedas entre sus piernas. Su madre, completamente
sana, esta sentada a unos metros de él, pero bien ubicada para que la gente no
note el parentesco.
“Todos
viven de lo que él recoge, hay una clara decadencia de la sociedad, es una
prostitución de la propia sangre”, explica Desinach.
Junto
con esta conciencia social, el autor toma la infidelidad de pareja como otro de
los temas esenciales, sin dejar de lado la infidelidad en diversos planos de la
vida.
“Hay
situaciones de las que escribo tanto metafóricamente como abiertamente, sobre
esa cosa asquerosa y oscura que queremos desplumar. Son cosas que vemos a
diario pero no las palpamos, no la sentimos en carne propia, pero están ahí”.
Y
esas situaciones empiezan a sentirse en carne propia cuando se escucha, entre
el bullicio de los buses y la gente, a un hombre con disfraz de payaso
explicar: “la pequeña contribución que yo pido no es para mí, es para José
Ángel, que necesita de su colaboración”.
El
libro de Desinach quien es fotógrafo de profesión, contiene cerca de ochenta
poesías con nombres sugerentes de sus temas, como “Acera anónima”, “Acera de
espera”, “Acera preventiva”, “Acera de noticias, cine y otras invitaciones
sobre papel” y decenas de aceras sin nombre.
Dennise Duncan
DESINACH HABLA ACERCA
DEL SEXO EN LA CIUDAD
The Tico Times, enero 26 de
2001
Por Sandra Arguello
Especial para el Tico Times
El
es un rebelde con palabras, un maestro de la imagen. Faustino Desinach de 41
años de edad, está sacudiendo la arena literaria de Costa Rica con su tercera
colección de poemas "El Boulevard de los Infieles".
Desinach
es bien conocido dentro de la élite artística del país por su trabajo como
fotógrafo. Ganador del Premio Nacional Aquileo J. Echeverría, en 1996, Desinach
ha viajado extensamente para capturar en su cámara imágenes tales como la
renombrada Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, el escritor Mario Vargas
Llosa y el controversial líder cubano, Fidel Castro.
Pero,
de alguna manera, su trabajo como fotógrafo es insuficiente para satisfacer al
artista de muchos talentos. "El mundo es demasiado vasto", afirma.
Después
de vivir temporalmente en Nueva York, Desinach encontró suficiente inspiración
en la Gran Manzana para escribir "Itinerario Sexual", publicado en
1998. Un año después escribió "Coffee-Sex", donde desarrolla más a
fondo el tema que sostiene su creatividad: la vida en la ciudad.
La
mirada profunda de Desinach y su discurso pausado transforman el Bulevar de la
Avenida Central en un mundo donde cualquier cosa puede suceder.
TT.
¿Cómo realizó el salto de la fotografía a la literatura?
FD.
Ambas van de la mano. Las imágenes o las palabras, ambas, pueden dar una
interpretación sublime de algo. Pero llega el momento en que solamente una de ellas
no es suficiente. Cuando siento que no puedo describir un atardecer o cualquier
paisaje, los fotografío. La fotografía resume; la literatura permite más
posibilidades de identificación con las condiciones humanas, tales como el
sufrimiento.
TT.
¿Cómo su vida en Nueva York influyó en su literatura?
FD.
Mi primer libro es el canto de un individuo que es confrontado por una extraña
ciudad y una ciudad que contiene al mundo. Esa es Nueva York. Primero usted
experimenta una aceleración de los sentimientos, hay demasiado de todo para ser
absorbido. Luego, viene el cambio cuando el individuo empieza a alimentarse en
la ciudad. Hay exceso en cada uno de estos aspectos.
TT.
¿Qué es la ciudad para Faustino Desinach?
FD.
Yo no escribo acerca de la ciudad, escribo dentro de la ciudad. No voy
simplemente por el Bulevar de la Avenida Central, yo dejo partes de mi en ella
y me llevo o tomo algo de ella conmigo. En "El Boulevard de los
Infieles", la parte sexual va de la mano con lo social, el sufrimiento.
San José es una ciudad que hiere y probablemente hiere más que Nueva York,
porque Nueva York no es mi vida.
TT.
¿Cómo hace usted para abrir espacios para el sexo en una sociedad tan
conservadora como la nuestra?
FD.
Lo que escribo no sigue la línea editorial de la mayoría de editoriales aquí,
así que publico de manera independiente. Mis ventas no están garantizadas,
aunque este es el riego que tomo. Pero existe la necesidad de leer algo
diferente. Hay gente que lee porque así lo desea. La infidelidad de la que
hablo va más allá de lo que la Iglesia dice, la infidelidad está rompiendo las
convenciones de alguien más.
TT.
¿Cómo se ve a si mismo en comparación con escritores como Henry Miller o Sade?
FD.
Ellos traen algo, probablemente la lección de no vivir como ellos lo hicieron.
Sus vidas se sienten frías como el metal y traicioneras como el filo del metal.
Por Sandra Arguello
Especial para el Tico Times
Sobre el Bulevar de los
infieles
Por: TOMAS SARAVÍ, PERIODISTA
Y EDITOR.
Ya
en sus anteriores obras, “ITINERARIO SEXUAL” y “COFFEE–SEX”, Faustino Desinach
nos había introducido en su alucinante recorrido por los bordes de un pos
modernismo abracadabrante.
Emergente
de un sector social latinoamericano pleno de sorpresas, el de los artistas que
no titubean en dar vuelta el guante y arrojarnos el vaso de ron a la cara,
Faustino maneja su doble oficio con destreza: tiene el oído del fotógrafo y la
visión del poeta.
Sin
precauciones. Sin remilgos. Con indomable valor.
No
es ésta una poesía “literaria”: surge de la vista, sin remiendos.
En
algunos momentos se acerca a los aforismos sufís o las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, pasados por estas
décadas postreras de siglo XX, “problemático y febril”, como anticipaba Enrique
Santos Discépolo.
Entre
fulgurantes destellos casi surrealistas, saltan en la poesía de Faustino
Desinach metáforas que no desdeñan recordar los sentimientos y los afectos.
Algún
crítico literario podría preguntarse: ¿en qué fuentes ha abrevado Desinach?
Recordemos que, alrededor de sus treinta años (al iniciarse esta desvelada
década de los noventa), él inició un periplo por diversas ciudades de Estados
Unidos y, sobre todo, por Nueva York. Observó otros horizontes (México, por
ejemplo), Pero fue Nueva York la que impactó a este Tico universal.
En
algún momento aventuré algunas hipótesis sobre sus mayores fidelidades en el
plano de la literatura, y parece que di en le blanco.
Fue
en 1999, durante la presentación de “Itinerario Sexual” en la Casa de México,
en San José, Costa Rica. En aquella oportunidad me referí al universo, al
“antiguo testamento”, a las posibles semillas de la poesía de Faustino
Desinach.
Creí
entrever, en su producción (y en su vida, pues son la misma cosa) impactos del
gigantesco Henry Miller, tonalidades de
Jack Kerouac (quien abrió las compuertas del mundo de los beatniks), de los
poetas Ferlingheti, Gregory Corso, Guinsberg. Al leer este libro que hoy nace,
encuentro en la “Acera sin titulo # 27”,
que cierra el volumen, la mejor confirmación de lo que acabo de decir:
Los
poetas
se
congregan en cuba
Roberto
y Paqui
se
enamoran
y
se marchan a España
Rafa
continua
pintando
bellas
mujeres
Juan
carga
su
cámara
de
video
por
el bulevar
de
los infieles
Faustino
Desinach ha regresado por ahora a casa. Y, lo mejor de todo: a los 40 años,
está en el preámbulo de su vida y de su obra.
TOMAS SARAVÍ
(PERIODISTA Y EDITOR)
COMENTARIO PARA EL LIBRO
"CUBA PRIMERO DE
MAYO"
Fecha: Junio 1996.
Por: Juan Ramón Rojas,
Director ACAN-EFE.
A
muchos puede sorprender que casi 38 años después de estar en el poder y en
plena crisis económica, Fidel Castro pueda presentarse en la Habana, ante una
concurrencia de tantos miles de personas, un 1° de mayo.
Como
en los mejores tiempos, en que se hacía derroche de su seductora presencia para
exhibir supuestos éxitos de una revolución marxista en el patio del
"imperio", Fidel Castro trató de dar nuevos bríos a un régimen que se
niega a morir.
El
rechazo de la ley Helms-Burton, recientemente aprobada y que internacionaliza y
endurece el embargo económico aplicado a Cuba desde hace más de 30 años, puede
ser una explicación para esta concentración, varios años después de que no se
realizan los desfiles del 1 de mayo, a causa de la falta de recursos.
La
manifestación se inscribe en momentos en que miles de balseros se lanzan al mar
en busca de libertad, una aguda crisis golpea duramente a la población y un
régimen, casi aislado en el mundo, se aferra tras la caída de la Unión
Soviética, su sostén económico desde la década del 60.
Presionados
o coaccionados por los grupos de seguridad, o movidos por fervor
revolucionario, repitieron una liturgia que Cuba no presenciaba desde hacía
varios años. La plaza de la Revolución fue nuevamente el escenario de
pancartas, gritos y consignas.
Pero
fueron miles, aprehendidos por la cámara de Faustino Desinach. Entre otros, ese
es el valor de este documento gráfico; captar un momento clave en el único
experimento comunista que ha sobrevivido en occidente y uno de los escasos que
subsisten en el mundo. Y lo ha hecho a 90 millas de las costas de los Estados
Unidos su acérrimo enemigo.
Con
su barba encanecida, reflejando el implacable paso del tiempo y vestido de su
tradicional verde olivo, al igual que lo hizo en 1960, el comandante volvió a
defender éste 1 de mayo su proyecto socialista y trató de levantar los cada vez
más decaídos ánimos revolucionarios y resaltar las conquistas sociales, puestas
en duda por la realidad misma.
Pero
la cámara no se quedó en lo universal, porque la vida está hecha de detalles.
También captó el que hacer singular a un pueblo alegre y laborioso como el
cubano.
La
habilidad en las manos de un escultor o artesano, la precisión de una bailarina
y el disfrute de una tarde frente al Malecón, el paso reposado de los
ciclistas, la acogedora Bodeguita del Medio, cita de Ernest Hemingway y de
tantos artistas que ha dejado allí inmortalizadas sus firmas, se sobrepusieron
a lo efímero del momento y quedaron plasmados en el lente.
Faustino
nos acerca a una de las realidades latinoamericanas más polémicas y centro de
controversia ideológica en las últimas décadas, y deja para la posteridad, su
visión sensible, acertada y real de lo cotidiano.
Por: Juan Ramón Rojas, Director ACAN-EFE.
COMENTARIO PARA EL LIBRO
"PRIMERO DE MAYO CUBA"
Por: JAIME FERNANDEZ LEANDRO, ESCRITOR.
Cuba está unida por la historia y la sangre al resto de los países latinoamericanos. Cabe recordar que en los tiempos del imperio colonial español, esa isla fue la puerta de entrada al Nuevo Mundo, y de hecho la expedición que encabezara Hernán Cortés en la conquista de México partió de Cuba. Muestra de esta condición privilegiada es la Habana Vieja, conjunto arquitectónico declarado por la UNESCO patrimonio cultural de la humanidad. La caída de dictador folklórico Fulgencio Batista, y el rumbo ideológico que asumiera el proceso revolucionario liderado por Fidel Castro Ruz, colocaron a la isla en el candente ajedrez de la Guerra Fría, levantándose entre ella y el resto de los países de la región una muralla comercial, política, informativa y cultural que perdura hasta la fecha.
La muestra fotográfica que ahora nos presenta Faustino Desinach, representa un serio intento por aproximarnos- a los que estamos de este lado de la barrera ideológica- al mundo cotidiano de los hombres y mujeres que hacen su vida bajo el cielo de Cuba. Ya sea en la Habana Vieja; ya sea en la concurrida playa de Varadero, o el celebérrimo malecón habanero, el ojo de la cámara de Desinach indaga en la existencia de los moradores de esa isla legendaria. Y también nos aproxima a las leyendas de esa ínsula: un Ernest Hemingway ya mítico cuya presencia se intuye en sitios como
"El Floridita" y "La Bodeguita de en Medio", tabernas tropicales en las que el ilustre Premio Nobel de Literatura 1954 pasaba buenos ratos con sus amigos cubanos. Esta muestra también nos presenta el testimonio viviente de Gregorio Fuentes, capitán del yate "Pilar" y compañero de Hemingway en las travesías por ese mar que el escritor plasmó en novelas como "El viejo y el mar", "Tener y no tener" o "Islas a la deriva".
El poblado de Cojímar, de cara a la inmensidad verde del Caribe, aporta su cuota de sabor local.
La orientación ideológica del régimen que actualmente dirige los destinos de Cuba es una realidad insoslayable (Por algo la muestra se llama "Primero de Mayo"); mas la sociedad cubana es mucho más que un fenómeno revolucionario que ha osado desafiar el poderío del Tío Sam en sus propias narices, y Faustino Desinach ha querido con esta exposición trascender la Guerra Fría y el bloqueo imperial para mostrarnos las diversas facetas de un pueblo cubano, con el cual tenemos muchas, muchísimas cosas en común.
COMENTARIO PARA EL LIBRO "PRIMERO DE MAYO CUBA"
Por: JAIME FERNANDEZ LEANDRO, ESCRITOR.
COMENTARIO ESCRITO Y
PUBLICADO PARA EL LIBRO:
"DEL CAMERINO A LA
PUESTA ESCÉNICA"
Por: Rafa Fernández, Pintor.
La
fotografía, ha dado la oportunidad a los seres humanos de regresar en el tiempo
y mirar con quien atisba por el hoyo de la cerradura, la transformación de
nuestros pueblos y barrios, de amigos y familiares que han ido envejeciendo o
desapareciendo, y como por arte de magia van quedando en pequeños o largos
trozos de película, bajo la sensibilidad y la técnica de su autor.
Esta dinámica forma de grabar
cosas, sucesos, acontecimientos, amores y desamores, da a Faustino Desinach, la
oportunidad de expresarse y participarnos de un mundo de personajes como
actores, bailarines, poetas y pintores, y hasta políticos y ladrones.
Su estilo personal y la manera de
ver al mundo, nos conduce a atmósferas mágicas llenas de sabor Caribe, que
definen su ubicación como ser latinoamericano y en donde descubrimos la
intencionalidad social, poética y plástica de ese fotógrafo artista que bajo el
encantamiento de su cámara va por la vida capturando y congelando imágenes para
el tiempo.
No cabe duda de que toda actividad
artística, exige una dura disciplina y además nos enfrenta a un futuro en que
la calidad de la obra tiene que ir superándose por la técnica y la búsqueda de
una verdad interior, y es esta la intencionalidad que uno siente cuando se
acerca y atisba el trabajo de Faustino, que como todos buscamos el sonido de la
nota que nos haga protagonistas en el
gran concierto universal de las artes.
Por: Rafa Fernández, Pintor.
COMENTARIO ESCRITO Y
PUBLICADO PARA INSTALACION:
“DEL CAMERINO A LA PUESTA
ESCÉNICA"
Por: Dr. Arnoldo Mora R.
Filósofo y Ministro de Cultura.
Ya
hoy día nadie discute que la fotografía, hija de la revolución tecnológica que
viene cambiando profundamente a la humanidad desde los inicios del siglo
pasado, es un arte mayor.
Más
aún, teniendo como antecesor inmediato al daguerrotipo.
La
fotografía muy pronto se convirtió en una especie de matriz de lo que, a lo
largo del siglo XX, se ha convertido en el instrumento por excelencia de
comunicación, y el único arte bello, surgido después de los griegos:
el
cine y sus derivados actuales, como la televisión y el video.
Pero
nada de esto se da por casualidad.
El
triunfo de la fotografía y sus ramificaciones actuales, no hace sino confirmar
una de las características de la cultura Occidental, expresada desde los días
prístinos de la Civilización Clásica Griega: la superioridad de la vista por
sobre los otros sentidos, sostenida por los filósofos Platón y Aristóteles.
De
ahí el intento tanto en el método científico experimental como en las artes, de
construir instrumentos mecánicos que traduzcan o viertan en el lenguaje
específico de la vista, el mensaje y la experiencia vital que es propio de los
otros sentidos.
En
el caso específico de la fotografía, entre el ojo humano y la realidad, media
un instrumento de alta complejidad tecnológica, producto del desarrollo
científico de los últimos siglos.
De
esa unión o matrimonio surge un hijo: la fotografía o simplemente " la
foto " que como todo hijo, tiene algo o mucho de ambos progenitores,
refleja a ambos no solo en su apariencia externa sino, sobre todo, en lo que
estos tienen de mas profundo.
Es
allí precisamente donde la fotografía se convierte en arte, pues el arte es una
mirada profunda que el ser humano, por medio de sus sentidos (vista para las
artes plásticas, oído para la música, ambos sentidos para las letras y las
artes del espectáculo, etc.) dirige a las cosas con el fin de descubrir en
ellas su alma, ese rostro oculto que nos descubre, la esencia de lo real, pero
que solo la mirada profunda y sensible del corazón humano puede sacar a la
superficie y sacar de manifiesto.
Es
por eso que cuando hablamos de la fotografía como arte lo que cuenta es, ante
todo, el artista-fotógrafo, es decir, ese ser humano todo y solo mirada que,
usando tan solo la cámara como instrumento, construye con los objetos que lo
rodean un universo de ensoñación y
belleza, donde los objetos contemplados por el ojo corporal dejan de ser tales
para convertirse en mensajeros de otra realidad más profunda, que se vislumbra
a través de los objetos materiales y que tiene que ver con lo específicamente
humano y sus valores.
En
cuanto a la materialidad de los objetos, éste pierde su opacidad y
consistencia. La realidad misma se vuelve abstracta en el sentido Aristotélico
de la palabra, es decir, gracias a la mirada del fotógrafo y su habilidad con
su cámara, tan solo se destacan una o algunos de los aspectos múltiples de los
objetos que pueblan el universo material circundante.
El
fotógrafo escoge el aspecto de lo real que quiere destacar: luz, color,
quietud, o movimiento, figura, conjuntos o detalles, uno o varios planos... Los
objetos están allí como una cantera a explotar por el artista que, en vez de
manos, usa ojos, y en vez de cincel, requiere de una cámara.
En
nuestro medio, Faustino Desinach ha hecho de la fotografía un arte mayor.
Esta
obra, que hoy me cabe el honor de presentar, así lo prueba.
A
través de la cámara, trata de penetrar en los pliegues más hondos del alma de
los actores y bailarines, artistas del espectáculo.
Cada
detalle del camerino o del escenario, se convierte en una llave para recorrer
los meandros del arte y el corazón del actor. Hay una complicidad entre el
actor-mirado y el artista-fotógrafo-que-mira, a través de la cámara se guiña un
ojo, se desnudan su alma de demiurgos y se cuentan mutuamente sus secretos.
La
foto hará luego patente este misterio y público este secreto, con lo que todos
disfrutamos de un arte a la segunda potencia.
La
fotografía del artista en acción nos revela el arte del actor y el arte del
fotógrafo.
El
producto es un universo todo hecho de arte sin más.
Tal
es éste arte que el lector-mirador tiene entre sus manos, fruto maduro de la
trayectoria profesional y artística de Faustino Desinach, durante muchos años
en que se ha desplegado con gran profesionalismo su gran talento y
sensibilidad...
Que
sean muchos los que lo disfruten.
Por: Dr. Arnoldo Mora R. Filósofo y Ministro de Cultura.
COMENTARIO PARA
FOTO-INSTRALACION:
“CAMERINO", GALERIA SAN
JOSE
Por: Sonia Vargas, Pintora.
Según
criterio de algunos autores el verdadero objetivo de la fotografía no es
utilizar la luz como medio mecánico de obtener un resultado puramente
utilitario. Su misión primaria debe consistir en crear una nueva forma de
imágenes que denotan vida y todo lo que esta relacionado con ella.
Tomando
en cuenta esta afirmación parece mas adecuado definir la palabra fotografía
diciendo que es "pintar con luz”, en vez de atenerse a su definición
etimológica de "escribir con luz". De tal forma la luz se constituye en
la pintura y la emulsión sensible en la tela.
Esta es precisamente una de las cualidades que podemos notar en la obra
de Faustino Desinach.
El
ha conseguido captar los detalles de un instante a través de un gesto,
expresión o movimiento y hacerlos permanentes sobre papel emulsionado
manteniéndolos casi eternos y con la capacidad de provocar en el observador el
efecto primario de aquel momento remitiéndolo a él.
Al
apreciar sus obras he compartido con Faustino la inmensa curiosidad que le
provoca el mundo del espectáculo.
Disfruto
enormemente la oportunidad que me brinda de entrar poco a poco en ese ámbito de
fantasía que puede resultar a la vez tan real; tanto como la puesta en escena
logre atraparnos en la acción que se produce y provocar llanto, risa o ternura
según sea el caso para después continuar divagando, recreando y cuestionando
¿Desde cuándo
iniciaría el ser humano la aventura de transformarse a sí mismo?
Maquillaje,
vestuario, luces y escenografía son recursos del espectáculo que contribuyen a
la estructuración de ese mundo de fantasía.
Faustino
ha revelado en su obra la disposición
que hacen los artistas de estos recursos en las labores previas al
momento en que sube el telón.
Labores
que no están a nuestro alcance conocer. De tal forma ha permitido que nos
hagamos presentes en el camerino a través de sus tomas y conocer con precisión
estas tareas.
No
satisfecho aun, en esta ocasión nos invita amigablemente a su
"CAMERINO" para estar esta vez físicamente dentro de ese espacio
intimo, a observar de cerca la mesa del maquillaje y los implementos del mismo,
a tener la oportunidad de acercarnos al vestuario.
Todo
esto rodeado de las imágenes de sus
obras que se nos muestran en enormes rollos de película.
Definitivo,
Faustino se ha propuesto provocar y transmitir al publico todas las sensaciones
que individualmente han vivido en todos los rincones de los teatros y quiere
hacernos apreciar hasta él ultimo de los detalles del camerino en esta nueva
propuesta en la Galería San José, donde presenta, según sus propias palabras,
en la modalidad de foto-instalación.
Excelente
oportunidad para nosotros la de seguirlo en su nueva aventura estética.
Por: Sonia Vargas, Pintora.
FOTO- INSTALACIÓN "CAMERINO"
Por: Ana Istaru, Poetiza-Dramaturga.
He
aquí la antesala del mundo.
De
estos pomos de pintura, el polvo translucido que sella la mascara viva del
maquillaje, emergerá ese personaje que en secreto nos habita y que hará del
escenario el mapa-mundi de los sueños.
He
aquí la antesala del sueño.
El
territorio de la metamorfosis, el espacio vedado a los profanos, el sitio en
que el actor y bailarín se preparan al rito del sudor, al aturdimiento de la
maravilla. Abandonan sus pertenencias sus personales sufrimientos, deposita su
nombre y alegría en una caja de lata, dibuja sobre el rostro el rostro de otro,
son ese otro, son el prójimo y cambian por lo tanto de cuerpo, de risa, de
cojera.
Fuman,
maldicen chismorrean, intercambian desventuras, trasiegan confidencias, son
amigos o enemigos entrañables, quieren besarse, molerse a palos, y al final
lloran igual por el dolor ajeno. De todas formas, son de la misma sangre sobre
la escena: sacerdotes altivos prodigando, como una verde hostia, la esperanza.
He
aquí la antesala de esperanza.
Donde
el torneado el músculo se prepara para el vuelo, donde el hueso y la carne
están a punto de ser formas giratorias, pedazos cristalinos que arrancan la
oscuridad. Donde la raza humana accede con doble sed a la poesía, tocan otros
mundos posibles aspira a otro destino distante quiere tocar, como un rayo, la
belleza.
He
aquí la antesala de la belleza.
Miren
a los artistas. La olfatean y están temblando, a punto de caer al escenario
como horno, como en una panza de lobo, como sólo se cae al paraíso. Miren a los
artistas por el ojo de buey de la cámara, por la retina de fuego del fotógrafo,
es decir, de un hombre cíclope. Con reverencia, con envidia, con audacia miren
el carromato de su camerino, donde un pigmento roto y un terciopelo muerto, por
alquimia será el vellocino de oro de los héroes y una criatura frágil, la
esperanza del mundo.
He
aquí, pues, la antesala del mundo.
Bienvenidos.
Por: Ana Istaru, Poetiza-Dramaturga.
COMENTARIO PARA LA
FOTO-INSTALACION: “CAMERINO",
GALERIA SAN JOSE
Por: Virginia Gruter,
Escritora.
El
artista de la fotografía, Faustino Desinach, incursiona en la instalación
fotográfica.
Desinach
usa el lente como un ojo mágico, pues al ver las fotos de su libro "Del
camerino a la puesta escénica", se encuentra en cada foto algún destello
de la suprema belleza fija por medio de la fotografía, la cual pareciera cuando
uno ve el trabajo de Faustino, haber sido creada para esto.
Creo
que a todos nos ha pasado que en algún plano de la vida, el algún momento,
hemos dicho o pensado, pero pasa como el indetenible tiempo y sale nos deja un
sabor a ambrosia, que llega hasta la médula, y que también se lleva el tiempo.
Pero así de eslabón en eslabón de estos
atisbos paradisíacos, se va llamando nuestra vida, todo sustentado por la
maravilla que en un momento rasgó el aire y nos penetró de limpieza.
Desinach
encuentra estas vivencias en la escena, sobre todo en la danza y acuciado por
su sed, entra hasta el camerino, como se llama el cuartito donde los artistas
se trasmutan su persona la que son el calle o en la casa o en el trabajo
cotidiano, por eses personaje que vive solo un rato, solo una vez cada vez,
sobre el escenario.
El
público va y mira se reiría con el espectáculo, pero ignora a veces el esfuerzo
corporal, mental, la angustia la congoja, la preocupación que precede a la
creación.
Desinach
levanta el velo para decirnos más de lo que aquí escribo, y nos lleva de la
mano desde los ejercicios, los maquillajes, las cremas y líneas, colores para
el rostro, al escenario donde todo esto se convertirá en ritmo y vuelo cómico o
trágico o si falla el artista en nada.
Pero
cuando Desinach hace ese recorrido lo hace siempre con la cruz de la belleza.
Va con el lente al ojo, a descubrir el momento en que la luz y la sombra sobre
la carne, la tela o la mirada y el gesto, o el resplandor y el movimiento nos
hacen exaltar de gozo.
Y
esto es él con su ojo ampliado quien lo atrapa.
Nos
ofrece ahora una instalación llamada "Camerino".
La
instalación es una forma nueva de expresarse artísticamente.
En
la última bienal de la Habana, se dedicó todo un espacio a tales instalaciones,
que consisten, según entiendo en crear un ambiente al penetrar en el cual la
persona participa de las emociones y quizás de los pensamientos de aquellos a
quien la instalación esta destinada.
En
estos "Camerino" de Desinach, por ejemplo: el público al moverse
entre espejos, luces, trajes, que si ya debe vivencias por lo menos algo de lo
que los artistas hacen y siente, en ese momento misterioso en el cual se quitan
el ropaje como una piel, se frotan con aceites para que la luz exalten más sus
cuerpos, si son bailarines y salen a escena, siendo ellos mismos y sin embargo
otros.
El
estudio el ejercicio corporal diario, el maquillaje, el vestuario, la luz, la
escenografía, todo esto es la preparación de lo que casi podríamos llamar un
rito, esto es así, al extremo que salió de las ceremonias religiosas, y el
bailarín vuela, ser arrastra o contorsiona con la música y el sonido, después
de haber pasado por el último escalón que lo llevará a esta experiencia única:
"Camerino".
El
amor entre los artistas, sus celos, sus ambiciones, un gran conglomerado de
pasiones se calma con el trabajo manual y práctico: "pásame la crema
limpiadora", ¿tienes un pincel delgado que me prestes? etc., todo esto es
la fase prefinal: la comida esta lista, hay que servirla. Y se abre el telón, y
los diferentes giros, saltos y pasos son ahora lo que importa; la palabra y el
gesto, sino es danza, sino teatro.
Todo
lo que ya el artista haga debe ser perfecto porque allí está el verdadero rey:
el público.
Por: Virginia Gruter, Escritora.
Faustino Desinach
La fotografía como documento
social
Rocío Fernández de Ulibarri
Febrero 2003.
Desde su aparición en la escena
artística de los noventa, Faustino Desinach ha demostrado que el reportaje
gráfico es su énfasis. Ahora, en el primer volumen de Costa Rica en
fotografías, la cámara vuelve a su función social. Posiblemente sea la
selección más representativa que el
autor ha hecho de sí mismo en los últimos años, a partir de los conceptos
vertidos en los diversos capítulos que integran la ambiciosa tarea de compilar
en siete volúmenes lo más representativo
de su trabajo como artista gráfico.
En los diversos capítulos que
componen el primer tomo, el autor publica imágenes de niños, diversos oficios,
personajes, paisajes y escenas cotidianas. El autor pone de manifiesto su lente
sociológico. Captados con la amenidad de quien conoce la efectividad de la
cámara, los retratos de personajes cubren el espectro social desde la alta
cultura a los bajos estamentos urbanos, incluyendo la política, los medios de
comunicación de masas y el anciano anónimo. Da igual un estadista de los
sesenta que una drag queen del San José contemporáneo. Son lo que son y punto.
Usos y costumbres, actividades
laborales, cotidianas y recreativas, fisonomías multiculturales, caleidoscopio
de clases medias y bajas en Costa Rica al declinar el siglo XX, las escenas son
susceptibles de múltiples lecturas pero advierten al lector de una sensibilidad
proclive al fotoperiodismo. Registrar la imagen, documentar el hecho y narrar
un acontecimiento hablan de la ética de trabajo de Desinach, inspirado en la
escuela visual de clásicos de la foto
como Cartier Breson y Gisele de Freund. Al artista sólo le interesa el
aquí y el ahora, presentar las cosas tal como son, sin completar lo que
ve, sin tratar de transformarlo. Sólo trata de dejar testimonio de una forma de
vida y de una época.
Ajeno a los movimientos y las tendencias
que se gestan alrededor de la explosión que vive el arte de la fotografía en
nuestro país, Faustino practica el
individualismo y la independencia
autodefiniéndose como un fotógrafo de la calle, del ciudadano común y del
populacho. La fotografía no es inocente y él ha confirmado ese credo en su
estudio ubicado sobre la Avenida Central, 15 metros al este de La Plaza de la
Cultura, en el corazón de la urbe.
Aunque el ojo del artista no parece
alterar lo que sucede a su alrededor, como editor de su propia obra ha elegido
compilar sus imágenes por temas y grupos que oscilan entre personajes en
solitario y cuartetos o dúos de imágenes relacionadas entre sí mediante un
montaje narrativo, limpio y cuidadosamente diseñado.
Ocasionalmente, el lente se detiene
de manera estratégica y hace una pausa estética, se complace en la forma y
ofrece al lector una experiencia plástica distinta.
Son
las representaciones artísticas de teatro y danza, flora y fauna, que
complementan y expanden la realidad que tanto ocupa al autor.
Rocío Fernández de Ulibarri
Febrero 2003.
Mirada que imagen imagine
Por: Jorge Charpentier,
Poeta, Premio Magón
Por
la casual hendidura entra el ojo clandestino y permitido a la vas. Las sombras
se abren como erectos cuchillos y se hacen luz
que enseña y revela espejos de espejos y minúsculos rincones del antes
de.
La
mirada-pincel-cincel se mueve cuidadosa y busca todo aquello que arroje o
contenga fuego, lo ignífero, teja contra el fuego, lo ignífero.
El
ojo voraz desnuda la piel del pie que ensaya aún con instrumentos disconformes.
Pero el ojo creador, pincel-cincel, ya transformó en arte el pequeño secreto de
ese instante. Lo imprevisto simultáneo permite que otro espacio en que los
ocres dejan blanca la mirada de un Edipo y ponen cal y sangre entre los dedos
ya culpables de antemano. Aún el camerino no le da la mano a la escena.
Presente
puro cada instante. La espalda que recién termina de llagarse, dará después el
punto exacto del grito. El brazo que ejercita desencantos. Los rostros que
ofrecen pasivos al disfrazador intransigente que los devuelve desde el espejo
apenas al medio llanto, casi rictus.
Presente
puro el instante. Debe atrapar ese segundo en que el que luto y cuello se eleva
sobre pañuelos dejados al descuido, dramáticamente hermosos. Debe cazar a la
mariposa helada antes de que el fuego del aplauso la convierta en llama o en
crisálida de humo. Debe encarcelar para bellezas, la desdicha de los cuerpos
que se mueven debajo de los vestidos y collares.
Obligado
el ojo artista, se posa en fragmentos de labios ya terminados para decir; se
detiene en pedazos de los horizontes que se enredan en pestañas. Descubre,
delante una sombra, un abanico inmenso que ocupa gestos de cabezas y pómulos,
pero deja descubierto piernas como aspas, péndulo muy a pesar de lo estático
fingido.
6Presente
puro instante. Acude al torso transformado en ofrenda, torso ya dispuesto para
manifestarse en el lago esperanzador del escenario que aguarda.
El
ojo inquisidor, insaciable, comienza también a sentir el miedo de los otros;
ese miedo que mide distancias entre camerino y acto, entre juego-ensayo y
definitivo riesgo.
Juntos,
pincel-cincel y los otros-las otras, van a iniciar el viaje entre lo imaginado
y la realización total e irreversible de lo imaginado.
Con
ellos-ellas; entre ellos-ellas, solidario y audaz también entra en escena el
artista. Oculto entre los pliegues de un vestido. Disimulando entre el rápido
movimiento del músculo desnudo que muestra y no muestra. Entre el doblez de la
piel y la polisemia de los parlamentos, el ojo exhibe la otra geografía de la
escena.
El
Camerino se vuelve exigencia, compromiso, intensidad sin concesiones. Presente
puro, ahora instante para la devoción colectiva. Ojo mirado por los ojos. Pero
es más imperiosa la mirada que imagen imagina. La cámara oscura que doblega
ante góticos aciertos de la danza. El ojo forma al instante, presente puro. El
artista ha creado por fin el iconostasio. Aquí está.
Prólogos
y epílogos únicos
F.D.
Nos concede el privilegio de un arte puro; arte en el que se resumen todos los
procesos de las demás expresiones. Al visualizar, crea. Después, esta pasión es
imágenes, ya para siempre memoria; definitivamente testimonios de todo
sufrimiento que demanda dar a luz la belleza.
Mirada
que imagen imagina.
(Nunca
se cierra el telón, acota el autor).
"CAMERINO"
Jorge Charpentier, Poeta, Premio Magón
Esos Asuntos del Ser
"Ancora" La Nación,
8 de Octubre de 1,995
Por: Víctor Hugo Fernández
Tiene
un ojo especial que lo hace buscar situaciones dramáticas donde otros solo
vemos espectáculos y entretenimientos. El se apropia de la escena y va más allá
de lo mostrado para descubrir las esencias que yacen o se esconden detrás de la
apariencia.
Lo
suyo es una visión del espectáculo desde otra perspectiva, un descomponer la
realidad de lo visual para hurgar en los componentes del cuerpo y sus
variantes. Es ir al teatro, pero también proponer otro discurso a partir de lo
allí concertado.
Fotopintura
lo llaman, supongo que con razón, yo prefiero ver en todo esto un intento por
restaurar lo que se escapa a cada instante y no somos capaces de apreciar a
plenitud, porque el ojo nos traiciona o simplemente no alcanzamos a discernir.
Es como desnudar la realidad, desvestirla de sus apariencias y observar esos
asuntos del ser que están allí, al otro lado de la carne.
La
fotografía de Faustino Desinach es el producto de una serie de componentes que
parten por supuesto de la imagen, de la búsqueda de situaciones, del ojo atento
entre los hechos, del lente preparado y dispuesto a congelar el movimiento.
Pero es solo el principio porque después vienen las descomposiciones, las horas
muertas en el laboratorio, el aislamiento del ojo y el congelamiento de lo
capturado, invertido o puesto a funcionar en otro contexto donde todo se
transforma.
TRABAJAR LA IMAGEN.
Las
posibilidades que ofrece la ampliadora, lo negativo convertido en lo positivo,
la marcha sobre la marcha delimitando los espacios entre la figuración y la
abstracción, entre la forma y lo imaginado, entre lo posible y lo que quizás
pudo o podría haber sido, así se construyen estos trabajos.
Es
fotografía porque parte de ciertos principios materiales, pero es también un
discurso plástico que le permite a su oficiante en terrenos donde el gris y el
negro insinúan su vasto poder de configuración.
Porque
si hay algo atractivo en todo esto, que es bastante, es precisamente esa determinación
del creador de abismarse en el negro y apunta de tonalidades grises rescatar
presencias o figuraciones que esta allí, solo esperando ser descubiertas y
aceptadas como lógicas.
Es
una suma de situaciones, una forma muy personal de aprehender la realidad y
proponer una lectura diferente de lo percibido a partir de la descomposición de
la imagen, donde los químicos ayudan y la luz juega un papel preponderante,
atreviéndose o negándose según se le maneje.
Los
fotógrafos, como uno los ve, son siempre esos individuos oportunistas que
cargan su equipo preparado y la mano en el gatillo dispuesto a disparar y
capturar algo que lo contrario se habría perdido. Son los que pretenden
confirmar la máxima de que una imagen es más elocuente que mil palabras, lo
cual no es cierto y jamás lo será porque es un eufemismo que busca desvirtuar
la capacidad discursiva y la elocuencia del lenguaje en función de una imagen
que es otro discurso y otra forma de aproximación a una situación determinada.
La imagen no puede ni podrá reemplazar a la palabra y me parece que ella por si
sola no se lo propone. Son más bien sus utilizadores o más bien sus abusadores
quienes pretender imponer su dictadora. Por eso, cuando uno se encuentra con un
trabajo como el de Faustino, con una búsqueda sincera donde la imágenes
ciertamente el punto de partida que luego lo conduce hacia otros terrenos de la
figuración, descomponiendo las apariencias, insertando nuevos elementos,
desafiando al negro a punta de luz y velaciones, es cuando uno admite que el
fotógrafo es un ojo avizor, un entendimiento acerca de la naturaleza de las
apariencias, alguien capaz de decirnos que lo que vemos no es necesariamente lo
que parece sino que además es todo aquello que se insinúa y yace al otro lado
de ese negro profundo que todo lo domina y que empieza por llamarse cuarto
oscuro. Esto no necesariamente sustituye a la palabra, todo lo contrario nos
muestra que la imagen tiene su propia realidad y elocuencia, que es un discurso
aparte y que así debe comprenderse.
Ver
es también observar, hurgar, descomponer, rearmar, reconstruir, es meditar y
proponer. Así me parece que Faustino ejerce su oficio de ojo clínico, su
compromiso con lo observado y lo que esta más allá de lo inmediato. Su
teatralidad lo lleva al escenario para capturar el movimiento en todas las
dimensiones de su dramatismo expresivo, pero después se encierra en sí mismo y
busca hasta descubrir esencias y apariencias que estaban también allí y él
insiste en revelar. Es una quijotada todo esto, si se considera que no es una
obra para coleccionistas, ni mucho menos, que es más bien un gasto de dinero de
parte del creador, una inversión de tiempo y equipo para satisfacer una
necesidad de exploración y experimentación. Pero eso es precisamente lo que
hace a estos ASUNTOS DEL SER tener mayor validez: honestidad de su creador con
ese oficio que escogió y que lo lleva a explorar con las imágenes y las
apariencias, allí donde otros simplemente se quedan en el negativo.
Esos Asuntos del Ser, Víctor
Hugo Fernández,
"Ancora" La
Nación. 8 de Octubre de 1,995.
Poética de la sombras,
"Ancora" La Nación
Por: Otto Apuy
No
debo ocultar que la primera vez que vi las fotografías de Faustino Desinach
pensé, entonces, que lo que había allí, en esas geometrías vibrantes e imbuidas
de cierta soledad, era pintura contemporánea en su más jugosa expresión. Con
mayor atención noté, en el ansia de este artista - en cuyas secuencias
zigzagueantes y caóticas se expresaban aspectos urbanos impresos de nostalgia
gestualidades precolombinas - casi una poética que apologizaba una muerte, un
universo enfermizo, pero de esos que son piedra ámbar y zafiros que aun
sostienen el momento único del reflejo de la luz.
Por
eso las fotografías de Desinach son fluidas y poco casuales en la velocidad y
la creatividad constante, son fluidas y poco casuales en la velocidad y
creatividad constante, son flashes sustraídos de la forma en la oscuridad -
quiero decir que los negros espacios están des conteniendo la imagen de luz,
como agujeros negros - y aquí esta el asunto que hila el desarrollo de estas
fotografías: estructuras dinámicas que convergen sobre un punto plano, como la
pintura sobre la tela bidimensional; y es cuando sorpresivamente la poética de
las sombras esclarece los trozos dispersos de la vida, así como el binomio de
la forma adquiere colosales caracteres volumétricos y el caos, en la
interacción de las formas, se refleja a si mismo. Como el poeta que apunta en
su cuaderno junto al río, mientras su imagen es llevada por las aguas, y él
sabe que es mirado desde algún punto.
¿Es en alguna medida el marco fotográfico de
la memoria?
¿Puede el olvido recuperar a poquitos la
necesidad del arte?
FOTOLENGUAJE PAISAJISTICO.
La
fotografía de Faustino Desinach se aboca
a la interpretación de un universo, reducido a un lente microscópico.
El
paisaje muchas veces -para este artista
dos montañas se reducen a dos planos verticales de color magenta que producen
un vacío- es una solución geométrica en
estado activo, una especie de química lineal, cuyo objetivo es la misma
libertad adquirida por la pintura contemporánea.
El
paisaje, llámesele mise en escene, es la
propuesta estética cuya validez se sustenta en la amplia capacidad
interpretativa o degustativa de los observadores. Comunicación establece un
sitial al cual Desinach nos quiere llevar, nos quiere envolver en sus negativos
de lava y carbón, quedemos impresos, sostenidos por el ámbar
acrílico-polímero-, oculto, para existir siempre.
Un salto técnico.
En
la obra de Faustino, la técnica fotográfica es un mero ejercicio de la
imaginación, es la solución del contenido algunas veces. La mente de este
artista transita por muchas soluciones de la grafica y la pintura abstracta. El
contenido se vuelve estético, pero dejando siempre esa sensación de
intocabilidad, por cuanto el soporte que contiene la fotografía esta sin
tocarlo con los dedos; esto es pintar con los ojos la poética eléctrica,
recurrir a la magia para obtener una revelación que va mas allá de una
representación fotográfica, más cercana a una poética de neón y algunos filtros
del atardecer, como queriendo recordar sus primeros orígenes, entre sueños de
amanecer junto al mar, o a las sombras de los malinches, con un cielo tierno y
brillantemente verde, y de cuyas copas cuelgan las cuchillas de las vainas
secas, desemilladas, con un ansia de chupar la vida, de ser sustancia y matiz,
de ser el mago fotógrafo que inquieta a los seres de su alrededor con un clamor
de gran libertad creativa. Este es, por ahora, Faustino Desinach.
Poética de la sombras, Otto
Apuy,
"Ancora" La Nación
LA FOTO-INSTALACION
Por: Leda Cavallini, Invest
teatral
"Un
día
un
poblado de artistas
como
una medalla bendecida en el cuello de un río
se
trepó a nuestros ojos
muy
en alto que no osaba aprender
el
vértigo de mis palabras".
De:
Ernest Pépin, poema.
Un
libro de fotografías aparece ante los ojos poblado de artistas detenidos en
"imágenes fijas" y mucha "gestualidad en los rostros. Sin
embargo, las palabras parecen escapar en la búsqueda y unión de lo adecuado
para una atenta mirada.
Un
primer acercamiento remite al espectáculo y entonces el ojo inunda de
vestuarios movimientos, maquillaje, luces y representadoras.
Las
paginas de su contenido, resumen "imágenes" e "iconos".
Hablan de un tiempo y la relación que los une: la historia del espectáculo de
Costa Rica. Este punto, hace que se observe a F.D. como organizador de dos
practicas culturales: teatro y danza. Unidas ambas a partir de un espacio
concreto: Camerino.
El
cotidiano de los artistas constituye la semántica del trabajo en conjunto al
lado del pequeño lar. Es, sin duda un lugar común previo del resultado de la
representación. También, es la perspectiva de la semiótica de los espacios,
camerino, designa el centro del edificio teatral. Lo que el espectador no ve,
el sitio de espejos, afeites, recreador de estéticas, comportamientos; o tal
vez, el resabio de la anciana razón, el sentido de querer convertirse en otros.
Actores,
actrices, bailarinas o bailarines ejecutan en "él" su transmutación,
los cambios de tela o textura. Reciben allí: satisfacción, críticas, alabanzas,
corrección o sin sabores.
Faustino
lee con su monóculo identidad mágica las identidades de pasillo, puerta,
paredes y espejos, colaborando en la ejecución y estructura de la mimesis
humana. Se apega a la madera y al cemento. Construye el ámbito desconocido. El
proceso no andado. Recuperando la sombra. Organiza la luz.
Una
parte de la enorme sílice que cubre la portada convoca al gnomo bracipequeño a
soplar con su tenue boca el hálito embriagador de las estrellas con que el
autor puede resolver, además, en su caldero del mago; inercia y movimientos,
claridad y oscuridad, desnudez y cobijos, modernidad y antigüedad. Paridades...
Disociaciones... Contraste...
Se
identifica con "un estilo de hacer fotografías". Un estilo galopando
en claroscuro que nutre con su publicación el aporte de estudios sobre la
cultura y sus manifestaciones.
Quedan
todavía unas palabras finales, aluden a "la escena viviente del
hombre" pues "Del camerino a la puesta escénica" es,
precisamente una sucesión de escenas vivientes, de ese ser humano, nombrado
artista quien no importado si ejecuta o actúa, igual expresa la recomposición
de realidades idas pero ahora vivas.
Leda Cavallini, Prof. Universitaria, Invest teatral
16A / Galería, Periódico: La
República
Fecha: 26 Abril 1,997.
Comentario sobre el libro
" Del camerino a la
puesta escénica".
Titulo: "Los ratos
amados"
Por: Ana María Parra Aravena,
periodista, La República.
Imágenes
que atrapan en blanco y negro los gestos musculares del momento amado recortan
un trozo extenso a la realidad imaginaria de Faustino Desinach en su reciente
publicación.
Decenas
de fotografías recolectadas a lo largo de siete años.
Editado
en cinco idiomas, esta armazón de papel, hace honor a la procedencia de los
tantos grupos y artistas extranjeros y nacionales que protagonizan esta
reciente muestra.
El
ojo que rompe, poner en evidencia que "no es necesario salir del país para
tener el arte europeo, norteamericano o de cualquier otra nacionalidad"
confeso el fotógrafo.
Desde
la portada -que retrata dos cuerpos desnudos- esta colección de imágenes que
intenta romper con diferentes barreras de la cultura costarricense.
El
libro intenta hacer ver que el arte demuestra al individuo en diferentes
facetas que no siempre deja ver por la presión que ejerce su trabajo, su
familia, la sociedad en general" agrega.
Por: Ana María Parra Aravena, periodista
Libros, Ancora. Periódico: La
Nación.
Fecha: 27 abril 1,997.
Comentario sobre el libro
" Del camerino a la
puesta escénica"
Titulo: Eternizador del
instante intimo"
Por: Aurelia Dobles, periodista,
La Nación.
Conjunto
de instantes subidos al tren que no cesa -el tiempo- la obra escénica se
deshace efímera en el acto de ser -pasando-, salvo si la memoria caprichosa
guarda esos instantes, aunque con pinzas veleidosas y perecederas... A no ser...
que un otro demiurgo venga a retar a Cronos, aprisione con su ojo el instante y
lo vuelva eterno.
Faustino
Desinach decidió ser ese voyerista con salvoconducto de entrada al mundo del
espectáculo teatral y dancístico, antes y después y en pleno acto escénico.
Gracias
a su mirada que busco el atajo de un lente fotográfico, cristalizan las
imágenes de un acto artístico aun antes
de penetrar en el camerino, dentro de este, en el ritual maquillaje y del
despojo de las ropas cotidianas, y claro en la gota del cielo, o de infierno,
que cosechan durante su desempeño escénico.
Todo
lo capta Faustino con inquietud de clics que no cesan, y ahora plasma sus
encuentros gráficos en un libro de fotografías.
"Del
camerino a la puesta escénica" es el testimonio de la comunión del
fotógrafo con los artistas y del intimo
develamiento, natural y confiado, que estos le regalan a su lente.
El
libro de fotografías se percibe como homenaje al propio creador, con criterio
artístico evidente.
Por: Aurelia Dobles, periodista
Viva /5, Culturales.
Periódico: La Nación.
Comentario sobre el libro
"Del camerino a la puesta escénica"
Fecha: 13 mayo 1,997.
Titulo: "Otro vistazo a
los artistas"
Por: Arnoldo Rivera,
periodista, La Nación.
Su
cámara lo hizo transformarse en un testigo excepcional de ese lugar donde los
espectadores nunca (o casi nunca) pueden asomarse.
El
fotógrafo Faustino Desinach fue metiéndose cuadro tras cuadro en las
intimidades de los intérpretes de las artes escénicas, desde la privacidad del
camerino hasta el momento de presentarse en el escenario.
"Te
convertiste en un voyeur" le digo. "Pues si, tenés razón" admite
con cierta sonrisa de satisfacción (y malicia). Y no duda en ir mas allá:
"Mas bien fui un 'terrorista' con cámara".
Una
y otra toma. En este trabajo quiero unificar el proceso desde que se entra al
teatro hasta que sale la puesta a escena".
Distintos
festivales, como el internacional de las artes y el de Coreógrafos, o
presentaciones, como la del Ballet imperial de San Petersburgo, fueron captados
por el fotógrafo.
La
obra forma parte de una trilogía que el
autor pretende culminar "con el fin de que se considere al foto teatro
como un género más de la fotografía".
"Con
esto quiero romper el mito de la fotografía conservadora. Es un atrevimiento
porque no se trata solamente de tomar el espectáculo, sino de involucrarse con
los actores que andan por ahí sin inhibiciones, desnudos, bañándose,
preparándose para salir al escenario".
"Soy
una especie de terrorista que se mete en las intimidad de los artistas, un
fantasma que se transforma en parte de lo que sucede en las tablas, o, como voz
decís, soy un "voyeur", expresa Desinach.
¿Y
por qué esa pasión por las artes escénicas?
"Si la reencarnación existiese, creo que en otra vida fui bailarín
o actor.
Sí
soy un actor frustrado, por eso me aprovecho en esta vida de mi profesión para
conquistar un autorretrato de lo que fui o quise ser", agrega.
Por: Arnoldo Rivera, periodista
Viva /10 Culturales: Periódico La Nación.
Comentario sobre el libro
"Del camerino a la
puesta escénica"
Fecha: 4 Agosto 1,997.
Titulo: Registrar la pasión.
Por: María Montero,
redactora, La Nación.
Captar
el instante y debelar el oficio de la mirada. La fotografía, arte poético de la
imagen, se topa de frente con los fantasmas del espectáculo, que cuelgan de las
luces y se escabullen bajo los zapatos del público.
La
magia irreverente de los escenarios; la energía explosiva de los bailarines y los
actores ha sido captada por Faustino Desinach en su libro.
Recopilación
del trabajo realizado en los últimos siete años, el libro abarca lo más
representativo en las propuestas de danza y teatro que han pasado por nuestros
escenarios: desde grupos nacionales y el resto del continente hasta
agrupaciones de Europa y Asia. "El fotógrafo está en la obligación
histórica de registrar sus pasiones", ha afirmado Desinach. El está
lográndolo.
Por: María Montero, redactora
Tel. (506) 8388-6431








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